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martes, 16 de diciembre de 2014
sábado, 6 de diciembre de 2014
sábado, 15 de noviembre de 2014
Interstellar 2014
Interstellar
Para ver online:
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No la iba a subir todavia, pero se ve bien.. nivel aceptable
viernes, 14 de noviembre de 2014
Drácula: La leyenda . Historia jamás contada 2014
Drácula: La leyenda . Historia jamás contada
Para ver online:
Pincha Aqui
PD: No es de terror... es de acción
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Mujeres Perversas X
Mujeres Perversas X
Para ver online:
PD:Para ser una mujer perversa se tiene que dar la situación y la ocasión propicia
sábado, 23 de agosto de 2014
domingo, 22 de junio de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
sábado, 5 de abril de 2014
sábado, 1 de marzo de 2014
martes, 28 de enero de 2014
jueves, 2 de enero de 2014
viernes, 20 de septiembre de 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
domingo, 15 de septiembre de 2013
miércoles, 11 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
Vacaciones en Mallorca Dia 6. Por la mañana
Vacaciones en Mallorca Dia 6. Por la mañana
Visita a la playa nudista por primera vez, nunca habiamos ido.
Fue una visita un tanto espècial.
Hola,
estoy otra vez de vuelta, creo que ya solo quedamos los bueos lectores y
yo. Ahora podre relatar mis experiencias con mas confianza.
Bueno, sin mas dilación prosigo, me propuse en su día relatar todo lo acontecido y quiero cumplirlo.
Abrí los ojos, ya era de día, la habitación estaba iluminada por la luz de la mañana, se
me hizo corta la noche. Lo primero una ducha, Juan dormía como un
tronco, pensé que con el ruido del agua al caer lo despertaría.
Cuando salí de la ducha vi que Juan seguía igualmente dormido,
opte por salir a la terraza , el pelo seguía un poco mojado a pesar de
que use un secador, utilice una toalla del hotel, que por cierto son un
poco cortas. Ya en la terraza observe que algo había cambiado, no había
tanta gente como en días anteriores, mire para abajo, al lado de la
piscina del hotel, en una mesa, dos personas, una me alzo la mano, de
primeras no conocía a esta persona pero igualmente lo salude, luego ya
cuando se acostumbró mi vista a la luz comprobé que era Ricardo. Me hizo
señas para que bajara, la verdad es que me apetecía un café, pero Juan
seguía durmiendo. Lo pensé unos segundos pero al final le hice una señal de que iba a bajar.
Me coloque el blusón el cinturón y unas braguitas blancas, era muy temprano para que Ricardo quisiera algo, por cierto creo que eran las ultimas, no sé porque parecía que me desaparecían solas.
Juan
seguía a lo suyo, ni se movía, yo volví a mirarme en el espejo para
colocarme el blusón, me vi bien, parecía mentira, incluso parecía que mi
cuerpo agradecía tanta actividad sexual, me toque y nada, estaba todo perfecto, como si hubiera llegado la noche anterior al hotel.
Me
lo pensé dos veces, las braguitas blancas se veían a través de ese
blusón, decidí quitármelas, de todas formas solo iba a tomar un café,
abrí la puerta y baje colocándome el blusón la verdad es que cuanto más me lo subía mejor me quedaba.
Cuando
Salí a la piscina ya me habían hecho un sitio en medio de los dos,
Ricardo se levantó y me dio un beso de buenos días el otro me dio la
mano, se presentó como Max, era regordete ya cumplidos los sesenta y
bastante feo por cierto, luego aprecie que también era bajito.
Me quede un poco pensativa, podría ser el de ayer, pero no lo vi lógico en ese momento, ya cuando me senté y debido a lo mucho que me lo había subido Ricardo noto que no llevaba nada debajo.
Aproximo su silla y echando el brazo por encima de mis hombros me dijo, mientras se asomaba a mi escote:
-Ya está preparado Gori para esta noche, ¿tanto te gusto?
Yo no quise desvelar mis planes, así que no respondí.
En
ese momento llego el camarero, la postura de Ricardo le extraño, al fin
y al cabo era casado y trabajaba allí, el camarero era bastante
jovencito, y las caricias sobre mi hombro habían retirado prácticamente uno de los dos tirantes
que me sujetaban el blusón. Ricardo se percató enseguida de la reacción
de aquel joven, cuando le pedí el café y se fue, Ricardo aproximo su
boca y me dijo:
-Quiero que cuando te traiga el café se quede boquiabierto, enséñale todo tu coño.
El
viejo regordete Max estaba escuchando todo sin perder detalle de lo que
sucedía. No tuve que moverme mucho, con subirme un poco el blusón y
echar mi cuerpo para atrás solo me quedaba abrir las piernas cuando el
camarero apareciera.
Cuando
llego el camarero hice lo que tenía pensado, al camarero casi se le cae
la bandeja, pero no dijo nada, se fue, eso sí mirando para atrás cada
dos pasos.
Ricardo me dijo entonces:
-Voy a hacer que te corras aquí mismo putita.
Y
abriéndome las piernas puso una de ellas encima de la suya quede
completamente abierta y el empezó a acariciarme el clítoris, Max por su
parte no podía abrir más los ojos.
Viendo la cara de sorpresa Ricardo no dudo en aclarar a Max la situación:
-Ves ya te dije que haría lo que yo quisiera.
A lo que Max replico:
-Y su novio, me dijiste que tenía novio.
Yo me corría mientras veía al camarero entre los cristales del bar moviéndose para buscar el mejor Angulo.
-Su novio no dice nada, al contrario creo que le gusta y disfruta viéndolo. Le contesto Ricardo,
Le basto eso para acercar su mano, deslizar el tirante por mi brazo y acariciar el pecho que quedo al aire.
Yo
a esas alturas había perdido el control pero Ricardo paro en seco,
menos mal, porque alguien tenía que parar aquello. No estábamos en un
sitio apropiado, en cualquier momento podía pasar alguien por allí, no
es que me importara, estaba demasiado caliente, pero a él sí, estábamos
en su trabajo. Inmediatamente me recompuse un poco, no había probado el
desayuno todavía.
Ricardo,
mientras yo desayunaba fue contándole a Max lo vivido en aquel bar de
alemanes, desde su punto de vista parecía más bien una locura que otra
cosa, pero no quise interrumpir.
De
pronto de levantaron los dos, tenían varias tareas que hacer, según
ellos ese día llegaba gente nueva al hotel y tenía que estar todo
preparado para el cambio, al final no me entere si Max fue el que me
tuvo el día anterior.
Despidiéndose sin beso esta vez se alejaron hablando los dos, yo proseguí con mi desayuno que por cierto me apetecía bastante, aunque me había dejado muy caliente.
Me
quede pensativa, parecía que mi cuerpo iba por delante de mi mente,
debería haber previsto lo que pasó allí, o acaso lo estaba deseando en
mi subconsciente. ¿Era tan caliente que le tenía que ocultar a mi novio
la mitad de lo que hacía?
Fueron sucediéndose preguntas cada vez más difíciles de responder. ¿Sería capaz de contenerme cuando las vacaciones acabaran?
Mientras
seguía haciéndome preguntas sin respuesta aparente vi salir a Diana por
la puerta que daba a la playa, ella no me vio o en ese momento no quiso
verme, para mi sorpresa no se dirigía hacia la playa precisamente, su
dirección iba encaminada al hotel de al lado.
Empecé
a dudar, según me había dicho Alex, madrugaba para buscar un sitio en
la playa, seria mucha casualidad que ese día fuera el único que engañaba
a Alex, además me entro curiosidad de como acabaron la noche anterior,
así pues, cogí el bolso, me levante con la intención de averiguar por lo
menos alguna cosa.
Seguí
a Diana, ni se volvió a mirar, eche una mirada hacia la playa, estaba
especialmente vacía para la hora que era. Diana entro por el
restaurante, yo sin dudarlo la seguí, tarde en entrar como un minuto,
pero al pasar no la veía, eso sí, aquello estaba a reventar, maletas,
bolsas repletas de regalos y mucha gente. Me acerque a la barra para ver
si podía localizarla y al final allí estaba, justo al fondo. Intente
avanzar entre la gente. Antes incluso habría esquivado aquella
aglomeración, pero ahora hasta me gustaba aquella sensación de roces
intencionados, ya sabía que muchos me habrían reconocido, mis aventuras
en aquellas verbenas me habían procurado una imagen que me precedía,
pero yo intente avanzar por donde menos sitio había, hasta que de pronto
alguien me agarro por el brazo derecho:
-Hola, buenos días.
Allí estaban los tres de la noche anteriores, era de esperar que me los encontrara,
-Buenos días, ¿preparando las maletas? Pregunte.
-No,
que va, aunque nos hemos llevado muy bien con todo este grupo, no vamos
con ellos. Nosotros nos quedamos todo el fin de semana, somos de
Vallecas.
Aquella
aclaración me dejo sorprendida demasiado cerca pensé, pero ya era
demasiado tarde también, incluso aquella aclaración deduje que la habían
hecho porque sabían de donde éramos nosotros. De todas formas nada se
podía hacer ya.
El
más lanzado, que era el único que hablaba, me llevo hasta la barra, por
el camino y con la excusa de las apreturas note su mano en mi trasero.
Esa picardía que tenían algunos hombres al aprovechar cualquier ocasión,
me gustaba, me hacía sentirme deseada en cualquier momento, cuando
llegamos a la barra se encaró a mí y me pregunto:
-¿Dónde vas a estas horas por ahí sin bragas?
Sin
esperar respuesta pidió al camarero cuatro cafés, yo ya había tomado
pero otro café no me vendría mal. Busque a Diana con la vista, apenas la
podía distinguir entre tanta gente, pero de buenas a primeras la
multitud iba abandonando el restaurante, al parecer el autobús que los
tenía que llevar al aeropuerto estaba preparado. Diana se fue con los
cuatro mirones sin darse cuenta de mi presencia, nos estábamos quedando
prácticamente solos momento que aprovecho para preguntarme:
-¿Bueno y que planes tenéis tu novio y tú para hoy?
-No sé, no se ha despertado aún. Respondí yo
-Tu
novio está durmiendo y tú por ahí sin bragas, pues vamos a hacer una
cosa, yo te doy mi móvil y cuando lo sepas me avisas. Dijo el más
lanzado. Sin esperar una negativa cogió una servilleta de la cafetería,
saco un bolígrafo apunto su número y me lo metió en el bolso.
Me invitaron a subir:
-Si quieres vamos arriba, seguro lo pasaras bien.
Iba bastante caliente, pero creía que Juan estaría despierto ya.
-No, tengo que ir con Juan, seguro está preocupado.
Ellos
lo comprendieron entre risas claro, la verdad es que no era muy normal
que yo estuviera tomando café con otros hombres en otro hotel mientras
mi novio dormía.
Me
despedí de ellos y me dirigí al hotel, cuando ya había casi llegado, vi
la calle llena de jóvenes, seguro eran los nuevos vecinos por unos
días. Seguro que eran estudiantes, no eran más viejos que yo, de eso
estaba segura, pero eso sí, no debía ser un colegio mixto. Decidí subir
por la escalera, los ascensores estaban llenos, cosa que agradecieron
los que subían tras de mí, oía las murmuraciones que hacían sobre mi
trasero, la verdad es que el blusón aquel no escondía mucho desde
aquella posición, me hizo gracia que les chocara tanto ver una mujer
casi desnuda, tampoco era para tanto.
Cuando entre en la habitación puede comprobar que teníamos dos estudiantes como vecinos, se acabaron las noches de tranquilidad, pensé, peo tampoco le di mucha importancia.
Para
mi sorpresa Juan seguía durmiendo, pensé en despertarlo pero me atrajo
más la idea de tomar el sol en la terraza, casi seguía igual de
blanquita que cuando llegamos, así pues me desnude, tampoco había mucho
que quitar, y me dispuse a tomar el sol en la terraza aplicándome
protector, claro para la parte de abajo use otra cosa, aquella crema que
tenía para ello.
No pasaron ni diez minutos cuando note en mis labios el roce de los labios de Juan.
Cuando
abrí los ojos quede un poco sorprendida, aparte de Juan vi que se
estaban asomando por la mampara que separaba la terraza a los dos nuevos vecinos, es posible que llevaran allí desde el principio.
Juan siguió acariciándome, bajo su mano hasta que metió dos dedos dentro de mí, tuve que abrirme entera, entonces me pregunto:
-¿Qué tal si vamos a la playa nudista hoy?
Como estaba yo en ese momento si me hubiera pedido ir al infierno hubiera ido.
-¿Quieres que me vea todo el mundo desnuda? Pregunte mientras establecía contacto visual con nuestros nuevos vecinos.
-
No, quiero hacerte el amor en plena naturaleza. Me contesto mientras yo
me corría sin remedio, no había dejado de mover sus dedos dentro de mí.
Mientras
nos levantábamos, quede pensando, podría ser el día más aburrido de las
vacaciones, según nos contó Diana, tantos cuerpo flácidos no me parecía
nada erótico ni sensual, pero
no se me ocurrió otro sitio para ir en ese momento, así que no dije nada
a Juan, me puse el bikini blanco y después el blusón curiosamente
llevaba más ropa a la playa nudista que a cualquier otro sitio.
Juan no había desayunado todavía, así que bajo al restaurante yo no dije que no quería nada, que mientras iba a preparar todo
lo que hacía falta, me acorde del teléfono que me apuntaron , desde
luego el aburrimiento que se anunciaba para esa mañana no me gustaba
nada, llame, claro después de pensarlo un poco:
-Hola, mira si, que nos vamos a la playa nudista.
Note
un tono de sorpresa, seguramente pensaban que no iba a llamar y es lo
que iba a hacer, pero las circunstancias mandan. No espere respuesta,
tampoco creí que hiciera falta. Metí todo en la mochila y baje, Juan se
estaba terminando el desayuno ya. Salimos a la calle entre risas, se me
transparentaba el bikini blanco debajo del blusón, causa de algunas
bromas por parte de él.
Emprendimos el camino, pensaba que íbamos a tardar más, pero en la isla esta todo cerca.
Aparcamos
el coche en la entrada y pasamos despacio, era todo nuevo para
nosotros. Entonces los vi, habían llegado antes, no sé cómo lo habían
hecho, pero ahí estaban , ya desnudos completamente, Juan ni se enteró,
no los reconoció , tan solo había hablado unos minutos con uno de ellos,
yo por supuesto no comente nada, ni los salude, ellos se pusieron
detrás de nosotros, como a dos metros mientras íbamos avanzando por la
playa.
Juan
saco la conversación de la tonalidad de la piel, la verdad es que
tampoco habíamos cogido mucho color, apenas habíamos pisado la playa,
los cuerpos que aparecían a nuestra derecha e izquierda, estaban
completamente tostados y la mayoría gente bastante mayor con unos kilos
demás, yo parecía la nota discordante, además íbamos vestidos todavía.
Juan
de momento se paró, al parecer habíamos llegado, claro, un poco más y
se acaba la playa. Al momento abrió las dos toallas, bastante amplias
por cierto y se sentó, me quede mirando estábamos rodeados de viejos
panzones, eso sí a una cierta distancia, distancia que mis amigos no
respetaron, se establecieron a escasos dos metros esperando el
espectáculo.
Juan no dudo un instante en quitarse todo:
-Es la hora de ponerse moreno, sin marcas.
No
era un adonis precisamente ni su miembro era demasiado grande, pero no
tenía complejos. Yo me quite el blusón y me senté, estaba a punto de
quitarme la parte de arriba cuando el más lanzado de los tres amigos
irrumpió hablándole a Juan:
-¿Vosotros no sois de aquí? Os he escuchado hablar y no tenéis acento.
Juan sin pensárselo dos veces le respondió:
-Somos del centro de la península, concretamente de Aranjuez.
Me quede sorprendida había delatado nuestra situación geográfica sin ningún pudor.
-Ah,
vale, nosotros somos de Vallecas. Respondió el más lanzado de los tres.
Mientras iba trascurriendo la conversación vi cómo se iban acomodando
acercando las toallas pegándolas a las nuestras. Sus miembros pasaron
tan cerca de mi cara en la maniobra que pensé que alguno me daría.
Mientras uno de ellos distraía la mirada de Juan, otro me desanudo la
parte de arriba y el tercero la parte de abajo. Me di la vuelta en un
acto reflejo, Juan entonces se volvió y me pregunto:
-¿Ya
estas preparada? Pues ahora solo queda dar el protector. La verdad es
que estaba sorprendida, pero deje que Juan repartiera protector por todo mi cuerpo, para luego extenderlo.
La
postura que tenía era la mejor, solo tenía que levantar la cabeza un
poco para ver esos tres miembros que habían estado dentro de mí la noche
anterior.
Juan
empezó con sus masajes por la espalda de arriba abajo sin detenerse
hasta mi ano, esto me empezó a calentar un poco, pero cuando saco el
tubo de crema de Ricardo se aproximó a mi oído y me pregunto:
-¿Esto se aplica por dentro, no?
-Sí, pero, es que me vas a untar delante de la gente.
No
escatimo crema, yo iba notando como introducía dentro de mí ano ese
producto, no se ayudó con un dedo sino con dos, procuraba llegar lo más
dentro posible para repartirla, continúo después con mi coño, con más
ímpetu si cabe. Me olvide de todo me dedique por unos segundos a
disfrutar del placer que me estaba produciendo aquello.
Cuando
levante la vista lo primero que vi fueron las tres pollas totalmente
erectas de nuestros vecinos, pensé que Juan no era consciente de lo que
producía en mi aquella crema, pero pronto paro.
Se
dio el su protector, repartiéndoselo por todo el cuerpo, mientras yo
levantaba la cabeza para mirar aquellos tres miembros desafiantes, me
había dejado muy caliente, pero mi novio estaba a lo suyo y se tumbó
boca abajo.
A
los cinco minutos y con gran sorpresa por mi parte sentí que una mano
acariciaba mi espalda, uno se había acercado, lo tenía a mi lado, me di
cuenta de que mi novio se había quedado dormido. Vaya situación, claro
ellos estaban pendientes de todo:
-¡Ponte de medio lado!
Tenía
su lógica quede dando la espalda a Juan , aprovechando el movimiento
eche un vistazo , por si habíamos llamado mucho la atención , pero no ,
tan solo había mirado una pareja de mediana edad como a quince metros,
eso sí parecía tener mucho interés en lo que estaba sucediendo, no les
hice mucho caso , sentado como estaba, abrió las piernas y se fue
acercando, tenía su polla prácticamente en la boca, estaba demasiado
caliente para cortar aquello , cogió su miembro con una mano y lo
levanto, yo no sabía lo que quería hasta que me lo aclaro:
-¡Chúpame los huevos, zorra!
Me
cogió la cabeza sin darme otra opción saque la lengua y se los empecé a
lamer, sabía que le estaba produciendo gran placer , le temblaba hasta
el pulso, este lenguaje que utilizaba me calentaba más aun , tanto que
ni note que otro se posiciono en la parte de
mis pies y doblando mis piernas hacia delante quedo todo mi coño
expuesto, yo no quería en aquel momento, por lo menos allí, pero no
había manera de evitar sus caricias sobre mi coño bastante abierto
gracias a la crema , pare de lamer pero lo único que conseguí fue que me
la metiera en la boca. Note que aquella pareja se interesaba por
aquella postura, desde luego no era normal, tampoco el lenguaje que
utilizaban, pensé que Juan despertaría. Sentí como una polla iba
avanzando en mi interior mientras tenía la boca llena con otra.
La verdad es que yo los había llamado pero pensé que serían menos atrevidos en sus actos.
Era
una postura un poco forzada penetrarme en esa posición sería un poco
incómodo hasta que abrió mis piernas y se introdujo entre ellas, eso ya
era otra cosa, sus movimientos eran más efectivos, hasta podía sentir
sus genitales como golpeaban sobre la entrada de mi ano. El tercero, el
más atrevido, permanecía impasible, solo miraba aquella escena digna de
un clásico del porno:
-¿Qué tal si llamamos a tu novio ahora, para que vea lo zorra que eres? Me pregunto
No
quería que Juan se enterara que era tan receptiva todavía, quería que
Juan pensara que me costaba más o que me daba aun algo de vergüenza y en verdad así era, solo la superaba por causa de mi tremenda calentura.
-No,
no quiero que me vea así. Respondí, claro que tuve que sacarla de la
boca, cosa que no le gustó nada y agarrándome con las dos manos la
cabeza la volvió a introducir. Esta vez mas dentro, me produjo hasta una
arcada, todo empezó a acelerarse por momentos, pensé por un instante
que acabaría así todo pero no eyacularon donde pensaba, sino sobre mí,
me dejaron toda pringosa, incluso el pelo se había manchado, Juan seguía
igual no se había enterado de nada, yo medianamente satisfecha, creo
que al igual que los espectadores que se dieron cuenta de la travesura,
pero yo sabía que esto no terminaría así, o por lo menos no quería que
así fuera. No había terminado de limpiarme cuando los dos que me habían
follado estaban llamando a mi novio, todavía ni siquiera se habían limpiado:
-Vamos a por unas cervezas ¿nos acompañas?
Juan
se volvió, como para pedirme permiso, estaba un poco adormilado
todavía, ni se dio cuenta de que tenía el pelo manchado de semen,
todavía tenía yo la respiración un poco acelerada y me calentaba aún más
ver aquellos miembros mojados por los líquidos de mi interior, Juan ni
se enteraba, se levantó e inicio su marcha con aquellos dos, ni diez
metros se había alejado cuando el más lanzado, el que se quedó allí ya
estaba a mi lado acariciándome los pechos:
-Seguro
que estas deseando que te la meta ahora mismo, pero no llevo prisa, has
despertado la curiosidad de muchos por aquí y te voy a hacer desfilar
para que te vean bien.
Solo
me había fijado en aquella pareja que no quitaban ojo, pero sin duda
más gente había percibido algo raro. Se levantó y me ofreció su mano
para incorporarme, nos dirigíamos a hacia el agua, ni que decir tiene
que el no separo ni un momento su mano de mi trasero, yo miraba de reojo
y si, había creado una expectación bastante agradable.
Creía
que en aquel lugar esto ocurría más a menudo, también me di cuenta que
la mayoría eran hombres, por lo menos por allí cerca.
Nosotros seguíamos avanzando por el agua, todavía llevaba el pelo manchado de semen, pero no me dejo avanzar más, solo me cubría hasta mis rodillas, puede ver como la pareja que no me quitaba ojo se animaban a meterse en el agua, me apresure a mojarme el pelo me tuve que agachar para ese fin.
La pareja venia provista de una pelota de playa, ese juego ya lo había visto antes con Diana, con buenos resultados claro.
Ella
no cruzaba de los cuarenta y él tampoco era mucho mayor, a ella se le
notaba que se cuidaba, en cambio el, posiblemente le sobraran treinta
kilos, vinieron derechos a la vez que advertí que unos cuantos hombres
de al lado se aproximaban cada vez más:
-¿Jugamos un poco, yo soy Rubén y esta es Luisa?
No
esperaron respuesta, ya habían lanzado la pelota, dieron por sentado
que yo tenía que ir tras de ella. Había empezado el juego, en cuestión
de segundos ya estábamos jugando más de ocho, contándonos nosotras dos.
No
soltaban la pelota hasta que no se producía el contacto, esto me empezó
a gustar, sobre todo la visión que esto me ofrecía, aquellos miembros
desnudos cuando tocaban mi piel me intimidaba y calentaban a la vez
consiguiendo erizar mis pezones, se iban adentrando cada vez más para ocultar sus tocamientos, cada vez menos disimulados.
Desde
luego el tono de mi piel aún demasiado blanco, destacaba bastante entre
todos esos brazos dorados al sol. Rubén era el que más excitado estaba,
no porque me lo dijera el, sino porque era evidente, el tamaño que
estaba tomando su miembro era desproporcionado, no es que se viera, el
agua lo tapaba, pero cuando me tocaba ir a por la pelota, prácticamente
me cogía en sus brazos hasta que una vez caímos los dos al agua, era
tremendamente gruesa.
En ese preciso momento una voz:
-¡Ya está aquí la cerveza, invita la casa!
Dos
bloques no sé cuántas cervezas eran, pero si las suficientes. Salieron
todos del agua incluso Luisa que también había recibido lo suyo por
parte de “el más lanzado”, yo seguía teniendo aquel miembro de Rubén en
la mano, el aprovecho para coger mi muñeca y darle movimiento, las olas
se ocupaban de encubrir y descubrir esa acción, nos habíamos quedado
solos en el agua y Juan se dio cuenta en parte de aquel detalle.
De pronto Rubén me dijo:
-¡Chúpamela! He visto cómo te follaba tu novio y se la chupabas a su amigo.
-No, ese no era mi novio, mi novio es el que está mirando.
Rubén
se quedó sorprendido, pero no se vino abajo, creo que incluso le gusto
lo que le dije. Unos instantes para meter su mano debajo de mi trasero e
introducirme dos dedos en el ano.
-¡Esto tiene que ser mío ahora! Me dijo Rubén con voz firme, al parecer mis palabras le dieron la confianza que le faltaba.
Por
otra parte yo seguía estando caliente no me había dado tiempo a
reaccionar, Juan seguía mirando había notado algo extraño sin duda.
-¡Chúpamela
ya! Volvió a insistir Rubén con voz firme, la mirada de Juan no hacia
otra cosa que excitarle más, volví a mirar aquel fabuloso instrumento
que se guía moviendo con mi mano, demasiado apetecible y convencida por completo, Metió sus dos dedos de golpe dentro, ya estaba preparada y decidida.
De pronto una voz al lado nuestro.
-¡Vamos
que esto se calienta! Era Juan había cogido dos cervezas más y nos las
llevo, seguramente pensó que me estaba salvando de algo, pero en
realidad me fastidio mucho.
Me
cogió de la mano que tenía libre y me levanto, me echo el brazo por
encima de los hombros e iniciemos el camino hacia las toallas, Rubén nos
siguió, yo pensé que se quedaría dada su tremenda erección, pero al
instante lo tenía a mi lado, creí que
me cogería de la cintura, pero no era eso precisamente lo que más le
gustaba de mí, fue todo el trayecto acariciándome el trasero y la
entrada de mi ano, claro que mi novio ni se enteró.
Cuando llegamos a las toallas ya
me tenían otra cerveza preparada, cuatro estaban jugando con una baraja
que les habían regalado “el Uno “y Luisa no había perdido el tiempo,
descansaba su cabeza entre las piernas de “el más lanzado”, solo tenía
que volverla para tenerla al lado de la boca. Estaban hablando mientras
él le acariciaba los pechos, a Rubén no le afecto mucho la escena,
estaría acostumbrado pensé.
Nos
sentamos allí mientras nos terminamos la segunda cerveza, Luisa solo
hizo un movimiento, puso una pierna encima de Juan, para eso tuvo que
abrirse bastante claro, y Juan no es de piedra.
Yo me termine la cerveza y me entro ganas de orinar, se lo comenté a mi novio:
-Estamos desnudos, para hacer un pis allí mismo vale .Me índico con el dedo una piedra enorme que limitaba la playa con una pequeña arboleda.
Me
levante, cogí la mochila y me dirigí hacia allá, volví la cabeza, pero
Juan seguía acariciando la pierna de Luisa, ni siquiera me miraba.
Llegue a aquel peñasco, y me oculte un poco, apenas había empezado a
orinar cuando delante de mí apareció una polla, Rubén había reaccionado
con prontitud, me sorprendió:
-¡Chúpame dijo en voz alta!
-Espera, espera que termine. Le dije yo.
No me hizo caso, me cogió fuerte del pelo y me la introdujo en la boca, con el tirón pase de estar en cuclillas a ir de rodillas.
Tiro
una toalla que traía al hombro a dos metros, no le bastaba con que se
la chupara quería que nos vieran también, caminaba poco a poco hacia
atrás, tuve que seguirlo de rodillas, ni siquiera pude parar de mear.
Aunque me abrí de piernas un poco, notaba como me salpicaba. No paro
hasta llegar a la toalla, allí me quede a cuatro patas, mire hacia los
lados, estábamos a la vista de todos, Juan tardo un poco en apreciar lo que estaba pasando, Luisa lo tenía un poco ocupado.
-¡Chupa, que vea tu novio lo guarra que eres! Me gritaba Rubén mientras intentaba meterla toda dentro de mi boca.
Y
si lo vio, creo que fue ese el momento decisivo, el momento en que Juan
descubrió, lo que había despertado dentro de mí, tendría que decidir,
aceptarme como era ya, o dejarme, pero esto no tenía vuelta atrás, vi
que se quedó parado, aquel juego que empezó en Mallorca como privado, se
estaba volviendo público en su cabeza.
Mientras
tanto había llegado el primer mirón que se masturbaba sin ningún pudor.
Rubén le cedió su sitio sin ningún reparo y tomo posición tras de mí,
veía lloque iba a pasar y deje un momento de chuparle la polla al mirón.
-Mira en la mochila, hay una crema. Le dije a Rubén
Pensé que con la crema aquel enorme miembro dolería menos.
-¡Vaya pero si has venido preparada! Esto no me lo esperaba. ¿Sabe tu novio que vas con esto a todas partes?
-No,
por supuesto que no. Le respondí yo mientras veía que Juan por fin
reaccionaba, se había puesto de pie y se acercaba, eso sí despacio,
detrás de otros dos. Rubén me cogió de los pelos y me giro la cabeza:
-¡Deja
de mirar para otro lado y sigue chupando! Mientras me metía tres dedos
por el ano, esto me hizo chillar como un animal, mitad dolor mitad
placer, la sensación de que el aire se volvía denso perturbaba mis
sentidos, se perdía la noción del tiempo, Rubén no dejaba de azotarme
con la otra mano en mi trasero.
-¡Vamos
puta, quiero que tu novio vea como se la chupas a cualquiera! Me grito
Rubén, esto hizo que el mirón se acelerara e intente hacer lo que Rubén
me decía, pero el mirón eyaculo sin remedio. Llegaron los dos que venían y detrás mi novio.
-¡Trágatelo todo! Insistió Rubén en voz alta.
Lo intente pero inevitablemente el semen caía por mis labios.
Ya
estaba lubricada del todo, y los que habían venido totalmente erectos,
incluso mi novio, tomaron posiciones, era una sensación rara, Juan se
arrodillo como uno más, se notaba que aquello le gustaba y le excitaba.
Rubén saco los dedos, ya sabía lo que vendría después, volví la cabeza,
fue un acto reflejo, pero Juan impidió que siguiera mirando, con las
manos me la guio hasta su miembro, estaba ansioso. Note de golpe como
Rubén traspasaba mi ano, no la paso entera, su gran barriga daba en mi
trasero, aun así no pude aguantar la orina, mucho tiempo reteniéndola, y
con esa presión era imposible. Rubén se dio cuenta al instante, me
cogió del pelo y tiro para el levantándome, quede de rodillas mirando
hacia arriba, lo hizo sin sacarla arrancadme un ápice de dolor.
-¡Mirad esta guerra, se mea de gusto! Exclamo Rubén. Al parecer esto de
la orina le excitaba y no paraba de mover su miembro dentro de mí. Los
demás no perdieron tiempo incluido mi novio, se levantaron y comenzaron a
sobarme las tetas, Juan mi novio , como uno más , como si no las
hubiera tenido nunca, como si yo fuera otra mujer, las besaba y las
mordía como si fuera la primera vez, hasta que de pronto paro y acerco
su pene para que lo chupara, era la primera vez que lo veía así , no lo
dude, quería saber su próximo paso, me vacié entera de orina y Sentí
como Rubén estaba a punto de correrse dentro de mí, no advertí
intención de sacarla y en efecto no la saco, su liquido me invadió, acto
seguido se levantó y dijo:
-Te toca a ti. Señalando a mi novio con la mirada.
No
tardo ni un segundo en cambiarse de posición, en un instante ya la
tenía dentro de mi coño, estaba como poseído. En ese momento advertí la
presencia de Luisa, acababa de llegar y no parecía dispuesta a quedarse
mirando, llego junto a “el más lanzado”, habían estado metiéndose mano
pero aquella fiesta improvisada no se la quisieron perder, Luisa imito
mi portera al lado de mi de rodillas esperando una de las dos pollas que
tenía para mí, mientras “el más lanzado “se dirigió a mi novio:
-¡Déjame a la puta de tu novia, tiene que ser mía ahora!
Juan,
la saco y se puso detrás de Luisa que parecía estar ansiosa ya, esta le
ofrecía su trasero mientras notaba como me iba entrando en el coño
aquella tremenda polla, bastante más grande que la de mi novio, ya la
había probado la noche anterior, así que no me extraño, lo que si me
impacto es ver a mi novio en acción con otra, hasta ese momento no
había tenido ocasión, mire de reojo a Juan mientras se la iba
introduciendo a Luisa. Rubén no se había ido, permanecía allí de pie
mirando la actuación de su esposa y la mía, se posiciono al lado de mi
ofreciéndomela, todavía flácida, era imposible recuperarse en tan poco
tiempo.
Por
otro lado “el más lanzado” seguía con todo su miembro dentro de mi
interior, hacia movimiento circulares sin sacarla, eso me deshacía de
gusto, advertí que dos mirones más se unieron al grupo, el espectáculo
parecía ser de su agrado a juzgar por el movimiento de sus manos sobre
sus penes.
No
tardo en correrse el que estaba frente a mí, mi cara y mis labios
estaban cubiertos de semen, sentí entonces que me estaban lamiendo,
Luisa no desperdicio ni una gota, comenzó a comerme la boca y me deje
hacer.
Era
la primera vez, no había tenido experiencia alguna con mujer, pero la
cara de excitación de mi novio me animo a seguir, deje que me acariciara
los pechos.
El que la tenía dentro de mí empezó a sacarla despacio mientras le pregunto a Juan:
-¿Qué tal tiene el culo tu novia?
Juan
lo miro, mientras este introducía dos dedos en él, estaba claramente
dilatado, Moví el trasero hacia atrás intentando que no la sacara del
todo, pero fue inútil, yo prefería en ese momento tenerla dentro de mi
vagina, al parecer no era el plan que tenía él, solo conseguí arrancarle
una pregunta un poco incomoda:
-¿Cuántos te follamos ayer noche?
Dos azotes bastaron para obtener mi respuesta
-Sabes bien que erais tres.
No vi ningún gesto de sorpresa en mi novio, parecía estar bien dentro de Luisa, ya se lo habría contado pensé, de todas formas aquello estaba fuera de control.
Note entonces como me estaba penetrando por el ano mientras Luisa no paraba de acariciarme, aquellos mirones parecía que se apañaban
solos, un alivio para mí , aquella situación parecía no tener fin ,
pero vi como mi marido y “el más lanzado “ aceleraron era cuestión de
segundos, creo que se corrieron los dos a la vez.
Juan
no me dio ni un segundo, cogió mi bolso me agarro de una mano y
poniéndome en pie me indico con un gesto, que aquello había terminado,
yo me fui mirando para atrás, Luisa seguía allí esperando que alguno de
los que había llegado le diera placer.
Cogimos
nuestras cosas y nos dirigimos a la salida, me puse el blusón, Juan no
me dejó ni de quitarme la arena, aunque yo insistí, mi cuerpo estaba
impregnado de fluidos, pero le gusto verme así:
-Quiero que me cuentes todo lo de anoche con detalles, pero despacio.
Era
difícil, sabía que surgirían preguntas que ni yo misma podría
contestar. Una vez subidos al coche, empecé, suavizándolo todo lo que
podía, el ocultar aquella travesura no había estado bien, así que le
conté lo del karaoke también. Tengo que decir que al contárselo,
descuide bastantes detalles, aun así en vez de una reprimenda lo que
advertí fue un tremendo bulto en su pantalón, solo salió de su boca una
pregunta:
-¿Estas satisfecha ahora mismo?
Bueno,
con tanto jaleo, solo me habían follado por la vagina dos esa mañana,
no le quise engañar otra vez, así que le dije la verdad, y era que no,
seguía aún caliente.
Aunque
tenía mucho que contarle los veinte minutos del trayecto fueron
suficientes, claro que Juan acabo con una erección de caballo, cuando
llegamos al hotel y me baje del coche me miro de arriba abajo:
-Desde luego es que estas espectacular.
Yo necesitaba una ducha urgentemente, y él otra cosa, se apreciaba notablemente.
Eso me reconfortó en gran medida, pero ya sabía lo que me esperaba en la habitación.
Continuara....
Un saludo a todos y ya sabeis, si quereis comentar, pues aquí . Si quereis hacerlo en directo :
Bueno, sin mas que añadir me despido , un beso siempre vuestra....Merche
viernes, 26 de julio de 2013
Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 1. Crema Milagrosa
Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 1. Crema Milagrosa
Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 1. Crema Milagrosa--La reación que producia esta crema en Diana era espectacular, hasta yo me quede sorprendida y los mirones no pierden el tiempo.
Habían sido cuatro días de locura
continuada. Disfruté como nunca había imaginado, no solo eso, sino que
cada aventura me llevaba otra más excitante todavía. Gori, Gori, repetía
en mi cabeza, como dominar a esta bestia, Gori
Gori...Diana...Gori...Diana...Diana En mi cabeza ya se estaba preparando
un plan para darle a Diana lo que se merecía. Diana había pedido guerra
y yo no la defraudaría, tendría su bestia correspondiente.
Llegamos al hotel sin darme apenas
cuenta. Subimos a la habitación y yo le pedí a Juan que al día siguiente
no hiciera planes, quería un poco de tranquilidad, había superado todas
las expectativas para esas vacaciones. Mientras me preparaba para una
ducha Juan me dijo que iba a por comida china, que hoy cenaríamos en la
habitación.
Juan tardo aproximadamente veinte
minutos. Cuando llegó me comentó que se había encontrado con Alex y
Diana, que había estado hablando con ellos. Nos habían propuesto ir
juntos el sábado a la disco latina que había por allí al lado, que el
sábado estaría más animada. Bueno, pensé yo, era jueves, tenía todo el
viernes para descansar. Cenamos tranquilamente y me dispuse a descansar,
disfrutar de una noche tranquila no me vendría nada mal.
Me desperté al día siguiente, abrí los
ojos y Juan no estaba, mire el reloj, marcaba las diez de la mañana,
encima de la mesita de noche un ramo de flores con una nota "Gracias por
ser como eres, tu admirador Ricardo".
Me sorprendí, Ricardo había estado
aquí, yo por supuesto estaba desnuda, solo una sábana desordenada tapaba
algunas partes de mi cuerpo.
Sin haberme movido apenas en diez minutos, oí como abrían la puerta, eran Ricardo y Juan:
-Hola Merche, te ves esplendida. Esto me
lo ha recomendado Ricardo, es para después de lo que tú ya sabes.
Continuó explicándome Juan, dejando un tubo de crema encima de la
mesita.
-Hola preciosa, gracias por la
maravillosa tarde que nos diste ayer. Me dijo Ricardo, portando una
bandeja con mi desayuno que dejo encima de mis piernas.
Yo no contesté a ninguno estaba
sorprendida, no era lo que yo buscaba, una relación continuada con
Ricardo, me parecía peligrosa en aquel momento, pero pronto mi mente
empezó a trabajar, con un par de palabras le podía dar la vuelta a la
situación. Pensé entonces en Diana, mientras tomaba el desayuno, un plan
se desarrollaba en mi cabeza.
Ellos salieron a la terraza y se
encendieron un cigarro, yo aproveche para darme la crema en mis partes
íntimas, estaban como nuevas, la crema que me puso Ricardo sin duda era
bastante buena, mientras tanto mi cabeza daba vueltas a tres nombres.
Ricardo me llamo en ese preciso momento:
-Merche ven aquí con nosotros.
Yo lo dude un instante, pero fui, rodee mi cuerpo con una sábana y me
quede en el umbral de la puerta, no quise salir a la terraza, demasiado
expuesta. Además Diana y Alex podían estar en la terraza contigua,
tampoco había terminado de darme aquella crema. Ricardo me explicó
entonces que aquella crema debía repartirse por dentro de mí, me cogió
por un brazo y me hizo salir. Me quede paralizada mientras el introducía
la mano entre la sabana para untarme la crema, mi movió permanecía
quito mirando cómo me iba cambiando la cara por la calentura. Note
entonces que sí, que en la terraza contigua había gente, los paneles
biselados dejaban ver el movimientos de sombras, Casi estaba a punto de
correrme cuando llamaron a la puerta.
Ricardo
eme dijo que fuera a abrir, pero se quedó con la sabana en la mano.
Mire a mi novio esperando una respuesta que por supuesto no apareció.
Demasiado caliente para oponerme.
Pregunte quien era primero:
-¿Quién es?
-Alex. Me respondió una voz, estaba desnuda completamente. Juan y Ricardo vinieron hacia mí, se metieron en el aseo mientras Ricardo me decía al oído:
-Quiero que seas muy mala.
Abrí la puerta despacio, Alex se quedó asombrado seguramente no esperaba verme así.
-Bajo para la playa, oí voces y pensé
que estabais aquí, Diana ya fue hace tiempo a coger sitio. Me dijo Alex
mientras miraba mis pezones rectos por la calentura que llevaba en ese
momento.
-Estoy sola, habrá sido la televisión, ¡pero pasa y ves nuestra habitación!
Me di la vuelta y avance hasta la cama,
note como no apartaba su mirada de mi trasero Me senté en la cama y el
siguió avanzando hasta la terraza, no sé si para asegurarse que no había
nadie o para mirar si veía a Diana.
Divise
entonces a nuestro amigos los mirones, seguían haciendo fotos, fue la
chispa que me faltaba, me decidí, me acerque a la puerta de la terraza y
me puse de rodillas, cuando Alex se dio la vuelta se quedó parado, pero
no le di tiempo a reaccionar, le baje el bañador y allí estaba mi
premio, solo cuatro lametones y se puso a tope. Comencé a chupar con
fuerza pero me di cuenta que en esa posición no saldría muy bien en las
fotos, así pues Salí a la terraza girando cuarenta y cinco grados a mi
derecha, así tenia controlados a los mirones y a Ricardo y Juan que
miraban desde el servicio, Alex creía que estábamos solos y su
excitación subió tanto que tardo solo dos minutos en correrse. No era mi
intención, pero era tan tímido que sobrepase sus límites sin darme
cuenta.
Alex hasta me pidió perdón por correrse
en mi boca, se despidió con un “abajo nos vemos” y salió casi
corriendo... Acto seguido llamé a Juan para hablar con él y le dije:
- Tienes que pedirle a Ricardo que el
sábado lleve a Gore a la disco latina. El me devolvió una mirada picara y
fue al servicio a comunicárselo, mientras salían de la habitación.
Me fui a lavarme un poco y me puse la
ropa interior, después una blusa ajustada de flores, un escote bastante
pronunciado, con dos tirantes y una falda blanca corta, por encima de
las rodillas.
Me apetecía pasear por la playa, así se
lo dije a Juan. Cuando llegamos abajo Ricardo se despidió con un hasta
pronto y nosotros nos dispusimos a pasear por la orilla de la playa
mojándonos los pies.
A lo lejos distinguí a Diana y Alex,
cuando nos acercamos un poco más, enseguida nos vieron y saludaron, ella
llevaba su bikini rojo, pero claro sin su parte de arriba, parecía que
no le daba ya importancia a enseñar sus pechos, nos acercamos un poco
más y ella me comentó que quería ir de compras esa tarde porque no tenía
ropa adecuada para ir a la disco, me invito a acompañarla de tal manera
que no pude negarme, mientras tanto yo veía que Juan se quedaba bizco,
la verdad es que tras la aventura en el servicio Juan y Diana ya no
disimulaban su atracción sexual.
Continuamos nuestro camino y Juan me
propuso tomar algo en el chiringuito, empezaba a hacer calor y accedí
gustosamente, pedimos un refresco mientras echábamos un vistazo al mar.
Alguien me dio en la espalda, me volví y
eran los cuatro mirones, un saludo cada uno, un beso y un apretujón,
estos individuos no escatimaban esfuerzos en provocar el roce, cualquier
excusa valía para acariciar mis pechos y mi trasero. Nos contaron que
era el último día de su estancia y nos invitaron a unas copas por la
noche, en la verbena que hacia la terraza de su hotel, tendríamos que
ir, la verdad es que no habíamos pasado ninguna noche en esas fiestas
que proponen los hoteles de la playa, al menos los dos juntos, a mí me
dio un poco de corte, podría haber alguno que me reconociera y Juan
todavía no sabía nada de esa noche.
Uno de ellos colocó su mano en mi
cintura y en unos instantes ya me estaba tocando el culo, ya no se
cortaban un pelo, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, al parecer
aquella crema que me puse estaba surtiendo efecto, el masaje que éste me
estaba proporcionando me estaba poniendo a mil, me estaba subiendo la
falda, esquivando como pude me senté en un taburete, mirando a la playa
me sentía más segura , detrás quedaba la barra, los mirones seguían
insistiendo , sobre todo uno, acariciaba mi pierna subiendo hasta donde
se acababa, una y otra vez, entonces vi a Alex no me quitaba ojo,,. Al
principio retiraba su mano, pero luego le deje hacer, Juan entonces se aproximó a mi oído y me dijo:
-¡Quítatelas, lo estas deseando!
La verdad era que sí, entre el masaje al untarme la crema, Alex que no aguanto nada y
el calor que me subía por mi interior debido a la crema dichosa, estaba
para reventar, solo tuve que hacer unos cuantos movimientos para dejar
bis braguitas a la altura de mis muslos, el circulo que habían hecho
alrededor de mi me ocultaba de la gente. Tampoco hizo mucha falta ,
aquel viejo mirón en cuanto vio la maniobra tiro hacia abajo y se las
guardo como un trofeo, mi novio procedió entonces a desabrocharme el
sujetador, aparecer le estaba gustando aquella situación, también porque
vio que Alex no se perdía detalle, el bullicio de la gente encubría
nuestro juego , el sujetador salió por debajo de la blusa mientras el
viejo me hacía correrme con sus dedos, tuve que parar aquello, ni
era el momento, ni el sitio adecuado, no le deje seguir, era capaz de
cualquier cosa en ese momento. Le propuse a Juan dar una vuelta a la
manzana, para calmar el ambiente, no era hora de comer todavía.
Terminamos nuestros refrescos, nos
despedimos de ellos hasta la noche y colocándome (más bien
descolocándome) la falda logré dejarla a mi gusto, a la altura de mis
muslos, comencé a mover mis caderas y empezamos a caminar. No me di
cuenta hasta que lo vi, estábamos prácticamente al lado del palacio de
Marivent, cosa curiosa, casi enfrente, una tienda que cerraba a las diez
de la noche, tenedores de plástico, etc., y alcohol, de todas las
marcas que podíamos imaginar, pillamos dos de crema de orujo, dos de
wiski y un paquete de seis vasos de chupito. Si la noche se daba mal, ya
teníamos con que alegrarnos el cuerpo.
Cuando llegamos al hotel subí a la
habitación, mientras él se fue a coger mesa al comedor, pensé en darme
crema otra vez, dejé la bolsa con la bebida y cogí el tubo. La verdad es
que era un tubo raro, sin especificaciones, parecía tener un nombre
alemán, lo cierto es que desde que me lo apliqué por la mañana cualquier
roce aumentaba notablemente mi calentura, me unte un poco y lo metí
dentro del bolso.
De pronto llamaron a la puerta, pensé
que era mi novio, algo que se le habría olvidado, abrí la puerta sin
preguntar. Era Ricardo:
-Hola Merche…lo que me pediste esta mañana tiene su precio…
Diciendo esto saco una tela y me vendo
los ojos, me cogió del brazo y me llevo a otra habitación, en la misma
planta, alguna habitación que quedo vacía esa mañana, pronto advertí la
presencia de más gente, no estábamos solos, alguien me desnudo mientras
Ricardo me decía al oído:
-Recuerda que tu novio te entrego a mí.
-Sí. Le respondí yo.
Seguidamente doblo mi cuerpo hacia
delante y sentí que algo quería entrar dentro de mi boca, debía estar
bastante grueso, su barriga me daba en la cabeza cuando la paso toda
dentro, solo me dio tiempo a darle cuatro o cinco chupadas, note su
presencia detrás cuando metió dos dedos en mi ano para dilatarlo, pues
la mano para impedirlo, un acto reflejo que me costó un azote en el
trasero:
-¡Quieta, puta! Escuche una voz que no
reconocía. Comprendí que ese hombre estaba excitado a tope. Siguió
hablando pero ya no se dirigía a ni:
No
era muy delicado que digamos, la introdujo toda de golpe sin vacilar,
con movimientos cada vez más acelerados a la vez que azotaba mi trasero
sin piedad, solo tardo un par de minutos y todo acabo, me había usado
para aliviarse, no conto conmigo para nada. Ricardo me dio mi ropa y me
acompaño a mi habitación sin dejar ponérmela, no entendí nada.
Me coloque la ropa, tenía el trasero
rojo y baje a comer, ya estarían echándome de menos. Cuando pasé al
comedor allí estaban los tres, mi novio como de costumbre medio embobado
por los encantos de Diana, cualquier movimiento que ella hacia era
motivo para desviar su mirada del plato.
Yo pensaba que Diana iba a montar otra
escenita, pero no, llevaba puesto el mismo pareo y la parte de abajo del
bikini, aparte de las miradas provocativas hacia mi novio durante la
comida, entre chistes y comentarios no pasó nada, yo mientras buscaba el
desconocido que me acababa de follar por detrás el culo, por lógica
tendría que estar allí. Terminamos de comer y subimos a la habitación,
quería descansar un poco más antes de ir de compras, no le dije nada a
mi novio, eso de los azotes no era para comentarlo.
Un par de horas de siesta, me levante
como nueva, me puse el blusón con aberturas en los lados, el que me
compró Ramón, un cinturón para subirme las aberturas hasta donde yo
quisiera, unas braguitas y unas sandalias blancas de tacón, no
necesitaba más, estaba cómoda y fresquita, cogí en bolso y llame a su
puerta, Diana ya estaba preparada y salimos del hotel. Me di cuenta de
que practicaba una competencia disimulada, si yo movía las caderas, ella
un poquito más, si se movían mis pechos, ella los movía un poquito más,
despertó mi curiosidad por saber hasta dónde podría llegar.
El destino había dejado en mis manos
vestir y preparar a la presa que iba a devorar la bestia, iba gustosa a
desarrollar mi trabajo.
La primera tienda, ya me conocían,
había ido más de tres veces en cuatro días, los dos dependientes nos
saludaron, de allí era el blusón que llevaba puesto.
-Buenas tardes, que desean. Preguntaron.
-Algo fresquito, para la noche. Respondió Diana.
Sacaron tres vestidos largos.
-¡No, no, cortos para bailar! Aclaró Diana.
Nos enseñaron algunos para elegir. Ella
eligió uno azul cortito y otro negro no mucho más largo, con un poco de
vuelo. Yo no los hubiese elegido mejor para mis planes. Fuimos al
probador y se desnudó, tenía un cuerpo espectacular y unas curvas de
escándalo. Se probó el azul y luego el negro, me pregunto que como le
quedaban. Bien le dije yo, el negro un poquito largo.
El
dependiente, que estaba boquiabierto, pues yo había mantenido abierta
la cortina que hacía de puerta en todo momento, al oír mi comentario
vino hacia nosotros para ofrecer un arreglo gratuito de la prenda, ella
acepto, en una hora estarían las prendas listas. Yo le advertí a Diana
que aquellos vestidos eran muy finos y que la ropa interior se le iba a
notar, a lo que ella respondió:
-Con usar ropa interior oscura o no usar ninguna se soluciona el problema.
Me lo estaba poniendo en bandeja. Toda
los tabúes que tenía desaparecía cuando Alex no estaba presente. Iba
ella solita a la boca del lobo. Esperaba que las compras se alargaran un
poco más, pero no fue así, en la primera tienda que habíamos entrado se
acabó todo, se puso el vestido azul dándolo por estrenado y salimos en
dirección a un bar que había frente a la tienda. El vestido azul que
llevaba si era fresquito, era tan fresquito que se transparentaban sus
bragas y su sujetador, cuando pasamos al bar, al trasluz de la puerta
era como si no llevara vestido.
Pedimos dos cervezas y fuimos al
servicio a retocarnos, yo le comenté que se le transparentaba su ropa
interior y ella se la fue quitando, primero el sujetador, ya no se le
verían las tiras de los hombros de éste, después sus braguitas
deslizándolas por sus piernas hasta el suelo.
Abrí mi bolso sacando un pintalabios y
ella vio el tubo de crema misterioso, me pregunto, para que era. Yo le
conteste que era un relajante, que me dejaba como nueva. Atrevida como
era ella, cogió el tubo y se aplicó una cantidad considerable,
terminamos de componernos y salimos dispuestas a degustar una cerveza,
me senté en la primera mesa a la derecha de la salida del servicio, ella
fue a por las dos cervezas a la barra, diez metros de pura exhibición,
era imposible no mirarla, el movimiento exagerado de sus caderas
provocaban un movimiento acompasado de sus pechos, parecían moverse
libremente dentro de ese vestido semitransparente. Era inevitable que
atrajera la mirada de alguno de los paisanos que estaban mirando el
futbol en el televisor, una vez sentada Diana en frente de mí, observe
que entre aquellos hombres conocía a dos eran los del karaoke, ya me
había olvidado de ellos, solo tardó un minuto en acercarse un paisano a presentarse:
-Hola, soy Antonio, te he escuchado y no pareces de aquí. Preguntó dirigiéndose a mí.
-No, soy del centro de la península. Respondí haciéndome la loca.
Antonio pidió tres cervezas más y las
trajo a la mesa, Diana le hizo un sitio, para que se acomodara, no sé si
lo hizo a propósito, pero al retirarse subió tanto el vestido que se
hizo evidente que no llevaba bragas, acto que envalentonó a nuestro
nuevo amigo. Mientras me explicaba, que era de Bolaños de Calatrava, un
pueblo de Ciudad Real, que fue allí de vacaciones y se quedó a vivir,
estaba metiéndole mano a Diana que no oponía resistencia alguna, yo
apreciaba como se iba abriendo de piernas más y más debajo de la mesa,
su cara se iba transformando poco a poco, sin duda la crema que se había
puesto estaba empezando a hacer efecto, estaba saliendo la putita que
tenía dentro. Antonio subió su mano hacia los tirantes del vestido y los
apartó, dejó los dos pechos al aire, tenía los pezones de punta, Diana
estaba a tope y Antonio lo sabía.
-¡Ve al servicio y desnúdate! Le ordenó.
Me quedé perpleja, Antonio se fue en
dirección a la barra y Diana se levantó sin decir palabra. Estaba tan
caliente que parecía que no tenía voluntad. Pase a ser una mera
espectadora, nadie me dijo nada. Me moví de asiento para ver lo que
ocurría en el servicio pues ni la puerta cerró al entrar, vi como
deslizo su vestido hasta el suelo, lo recogió y lo dejo encima del
lavabo. Al momento apareció Antonio con un amigo y entraron los dos al
servicio, la cogió por detrás mostrándole los pechos puntiagudos a su
amigo que enseguida saco su polla de las bermudas que llevaba y la
empezó a mover. No había palabras, ella sola doblo su cuerpo para
saborear esa polla desafiante, no le hicieron falta indicaciones, sabía
perfectamente lo que ellos querían y se lo iba a dar.
Antonio inmediatamente comenzó a
follarla por detrás, no tardaron en llegar los jadeos de Diana que
perecía estar fuera de sí, agarraba esa polla con fuerza como si se le
fuera a escapar, yo quede inmóvil, como si no estuviera allí.
Termino
Antonio sin sacarla, dentro de ella y su amigo ocupo su lugar,
siguieron los jadeos mientras Antonio abandonaba los servicios captando
mi atención, se dirigió hacia mí y se sentó a mi lado para terminar su
cerveza.
- La próxima vez que quieras follar, ven sola, no distraerás mi atención.
Me dijo al oído mientras me acariciaba los muslos.
- Te he reconocido desde que entraste
por la puerta, también estuve aquella tarde en la discoteca que fuiste
con tu pareja y me quede muy caliente. Me aclaro momentos después.
Me di por invitada si algún día me
apetecía volver. Los jadeos pararon y el amigo de Alberto salió del
servicio, Antonio se levantó y junto con su amigo abandonaron el local.
Yo me levante y fui al servicio, allí estaba Diana recomponiéndose el
vestido, queriéndose disculpar por su comportamiento. Hasta me hizo
prometer que no se lo diría a Alex. Comprendí que Diana estaba en mis
manos desde entonces y descubrí que también me gustaba ver desde fuera
esas situaciones, estaba muy caliente y el modo en que me había hablado
Antonio me puso más todavía.
Diana se colocó el vestido como pudo y
salimos a la calle a que nos diera un poco el aire, iba temblorosa, como
si no se creyera lo que acababa de hacer, me confeso que con dos a la
vez no lo había hecho nunca.
Un beso a todos, gracias por los correos os aseguro que los leo todos e intento contestarlos.
Me despido, como siempre, vuestra.... Merche
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