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martes, 16 de diciembre de 2014
sábado, 6 de diciembre de 2014
viernes, 28 de noviembre de 2014
lunes, 24 de noviembre de 2014
Julia X
Julia X
Para ver online:
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PD: Esta peli es mas bien S, tiene mucha carga erotica.. bueno como todas las de "Tinto Brass", con argumento,,
Mi Primer Revolcon X
Mi Primer Revolcon X
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PD: No tiene demasiado argumento.. pero no hace falta.
sábado, 15 de noviembre de 2014
Interstellar 2014
Interstellar
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No la iba a subir todavia, pero se ve bien.. nivel aceptable
viernes, 14 de noviembre de 2014
Drácula: La leyenda . Historia jamás contada 2014
Drácula: La leyenda . Historia jamás contada
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PD: No es de terror... es de acción
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Mujeres Perversas X
Mujeres Perversas X
Para ver online:
PD:Para ser una mujer perversa se tiene que dar la situación y la ocasión propicia
sábado, 23 de agosto de 2014
viernes, 8 de agosto de 2014
sábado, 19 de julio de 2014
jueves, 3 de julio de 2014
Vacaciones en Mallorca. Dia 6 .Parte 2 . Sin protestar
**Cambio de actitud de Juan.. los estudiantes pasarón a la acción**
Aunque tenía
mucho que contarle los veinte minutos del trayecto fueron suficientes, claro
que Juan acabo con una erección de caballo, cuando llegamos al hotel y me baje
del coche me miro de arriba abajo:
-Desde luego
es que estas espectacular.
Yo
necesitaba una ducha urgentemente, y él otra cosa, se apreciaba notablemente.
Eso me
reconfortó en gran medida, pero ya sabía lo que me esperaba en la habitación.
Estábamos casi
frente al hotel, había que dejar el coche a veinte metros, yo con el blusón, no
me había puesto nada debajo y Juan con un tremendo bulto causado por lo que le
había venido contando por el camino. Juan mirando hacia el karaoke que quedaba
como a quince metros en la otra acera, se fue poniendo a mi lado y me pregunto:
-¿Este es el
karaoke?
Yo le respondí
afirmativamente mientras sentía como posaba su mano en mi trasero para clavar
sus uñas levemente.
-Bueno vamos
al hotel, necesito una ducha. Me dijo, mientras me subía el blusón algo más.
-Me lo has
subido demasiado, hay mucha gente por aquí. Le indique.
-Lo he
dejado como me gusta a mí. Me confeso.
La verdad es
que había mucha más actividad, los estudiantes habían llegado se su excursión
mañanera. Comencé a andar y me di cuenta que el poco aire que había terminaba
por subir algo más el blusón semitransparente que llevaba, puse la mano para
que no subiera más, demasiados jóvenes por allí cerca:
-No quiero
que sujetes nada, ¿no te vayas a hacer la estrecha ahora? Me dijo Juan.
Comencé a
andar, pero Juan no se puso a mi lado, sino detrás, a dos metros:
-¿Vamos al
hotel o no? Le pregunte.
-Prefiero
seguirte, quiero ver como mueves esas caderas y ese cuerpo tan deseado.
Algo había
cambiado, ya no era tan pasivo como antes. Era parte activa en mi provocación.
Pasamos
dentro del hotel, mucha actividad también, los ascensores, ni tocarlos, mejor
subir por las escaleras. Otra vez nuestros vecinos, no sé si fue casualidad o
que me habían visto pasar, pero los tenia igualmente pegados detrás, aunque
esta vez el blusón estaba más subido. Sabía que me estaban viendo todo y Juan
también se dio cuenta pero no hizo nada. Llegamos a la puerta de la habitación
y Juan me hizo pasar:
-Dúchate tu
primero que te hace falta.
Él se quedó
en la puerta de la habitación, oí como entablaba una conversación con nuestros
nuevos vecinos, no le di importancia y comencé a ducharme.
Una ducha
rápida que mi cuerpo agradeció bastante, se trataba de eliminar la arena y el
resto de fluidos que permanecían pegados a mi piel. Dos minutos y me di la
vuelta para salir de la ducha, vi la puerta del baño abierta igual que la
puerta de la habitación, intente localizar una toalla pero no había, en su
lugar unos zapatos de tacón, comprendí entonces que había sido Juan:
-Cariño, ¿me
pasas una toalla? Le pregunte.
-Merche,
creo que con lo que te he dejado tienes suficiente.
El cambio de
comportamiento de Juan era cada vez más evidente, tendría que salir del baño
con tacones y desnuda completamente, con la puerta de la habitación abierta por
completo, lo hice rápido provocando una carcajada de Juan:
-¿Qué te
pasa, te volviste tímida ahora?
No conteste,
pille una toalla y cubrí lo que pude de
mi cuerpo era demasiado corta para taparlo todo. Desde la puerta se podía ver
más de la mitad de la cama y casi la terraza por completo.
Juan entro a
la ducha, una ducha corta, incluso más que la mía. No me dio tiempo ni a
levantarme de la cama cuando lo vi aparecer, sin prisas cerró la puerta de la
habitación, solo la había abierto para comprobar cuál sería mi reacción al
verla.
Se dirigió hacia mí, su erección era bastante
notable aun habiendo salido de la ducha. Por mi parte no había objeción, aunque
en aquella playa había ido todo bien, solo me habían penetrado dos veces por la
vagina y aún tenía ganas.
Cuando llegó a mí le pregunte:
-¿Qué has
hablado con los nuevos vecinitos?
-Nada, un
poco de cada cosa, no han invitado a una copa, pero eso será después de comer.
Me respondió mientras acercaba su miembro hacia mi boca.
No hizo
falta que me indicara nada, ya sabía lo que tenía que hacer.
-¿Crees que
los de la playa estarán ya en su habitación? Me pregunto.
Instintivamente
gire la cabeza, pero lo que vi fue a nuestros
nuevos vecinitos asomándose desde nuestra terraza:
-No sé si
los de la playa han llegado, pero tenemos público en la terraza. Le conteste en
voz baja.
Me cogió del
brazo, no tuve tiempo a reaccionar, solo a sujetarme la toalla que era lo único
que cubría ni cuerpo, me llevo hasta al lado de la puerta de la terraza, era
todo acristalado, dos terceras partes de aquella pequeña terraza se veían
perfectamente:
-Desde ahora
siempre tienes que ir desnuda dentro de la habitación y no negarte a nada de lo
que se te proponga aquí.
No dije nada,
de todas formas aunque hubiese querido no habría podido, ya tenía la boca llena
antes de terminar de hablar. Había notado un cambio en Juan, un cambio que me
gustó en cierta manera.
El
espectáculo estaba asegurado, me apartó el pelo con una mano mientras con la
otra empujaba sobre mi nuca para que entrara toda dentro, estaba muy caliente, yo
miraba con disimulo, como haciéndome la tonta, no se perdían detalle.
De un tirón me arranco la toalla, era lo único
que me quedaba, quede completamente desnuda. El círculo de personas se iba
haciendo más grande cada día, comenzaba a ser peligroso estar expuesta ante
tantas miradas, pero era demasiado excitante para parar:
-¡Los tienes
babeando! Dijo Juan.
No estaba
muy segura que los había visto, esta exclamación en voz baja resolvió mis dudas
y subió mi excitación. Necesitaba ser penetrada en ese momento pero sentía que
Juan estaba acabando ya. De pronto la saco de mi boca para mi sorpresa, me
derramo todo sobre mi cara a pesar de tener la boca abierta. No creo que fuera mala puntería.
Me levanté
enseguida, algo me había entrado en el ojo, aquello escocia y me lave la cara, seguía
queriendo ser penetrada, pero tendría que esperar.
Al salir del servicio busque a Juan
con la mirada, estaba en la terraza, sin duda había dado tiempo para que los
nuevos vecinos se retiraran, para luego iniciar una nueva conversación.
Me puse el
pareo y unas braguitas, las ultimas que me quedaban ya. Me acerque un poco a la
puerta de la terraza, tenía curiosidad por saber de qué iba la conversación,
pero Juan me vio, se acercó a la puerta y me dijo en voz baja:
-Ya te dije que
tenías que estar, desnuda en la habitación, y hacer caso a todo lo que te
digan. Pero por esta vez puede pasar.
Definitivamente
la actitud de Juan había cambiado, ya no era tan pasivo, cosa que me sorprendió,
pero también me gusto:
-Es la hora
de comer. ¿Me cambio o voy bien así? Le pregunte
Juan me hizo
salir a la terraza:
-¿Está bien así?
Les pregunto a nuestros nuevos vecinos.
-¡Bien …esta
estupenda! respondieron ellos.
Empiece a
andar, la terraza no era muy grande pero si lo suficiente para mover bien mis
caderas. Sabía que me habían visto de chuparla, estaban sin duda calientes, por
lo menos tanto como yo. Las braguitas se veían a través de aquel pareo y los pechos se movían a su antojo:
-Bueno vamos
a comer, Dijo Juan en voz alta.
Me gusto la
exhibición, tenía a mis nuevos vecinos cautivados y calientes. A Juan también
le gusto exhibir su hembra como me confirmó después.
Bajamos por la
escalera, el ascensor tenía bastante trabajo. Los vecinitos se habían
apresurado, nos seguían de cerca y Juan me aviso de ello:
-¡Los tienes
locos, mueve un poco más las caderas, que se enteren de que los has visto!
Mire hacia
atrás, una mirada insinuante y comenzó a moverme exageradamente, como Juan
quería.
Por fin
llegamos al comedor, pensé en Diana, no sabía dónde podía estar, pensé por un
momento que se habría ido del hotel.
Juan por fin
se decidió por una mesa, al lado de la ventana,
nos sentamos pero no divise a Diana por ningún lado.
Nuestros
nuevos vecinos se sentaron en la mesa de al lado, me di cuenta de que la media
de edad del comedor había bajado bastante pero aún quedaban parejas de mediana
edad, el contraste era evidente.
Juan se dio
cuenta de que no me quitaban ojo, era normal, me habían visto de chupársela y
siendo exhibida como un trofeo, era lógico que esperaran el próximo movimiento:
-Están
esperando que hagas algo ¡Enséñales tus bragas! Juan no se cortaba, estaba
bastante decidido.
No espere
mucho para subirme el pareo, mis muslos quedaron al aire y abrí las piernas
poco a poco:
-¿Por qué no
vas al servicio y te las quitas? Total ya te han visto casi todos. Me indico
Juan.
Tenía razón,
no iba a hacerme la estrecha después de
lo vivido esa mañana. Me levante y fui al servicio, aproveche para untarme crema, mientras por mi cabeza iban pasando
instantáneas de aquella mañana, nunca pensé que aquello pudiera ocurrir de
verdad en una playa. Volví a la mesa despacio recreando mis movimientos, y nada
más sentarme les di a mis observadores parte de lo que me estaban pidiendo con
los ojos.
Enseguida se
dieron cuenta de que no cubría prenda alguna mis intimidades, Juan insistía en
que abriera más las piernas a la vez que deslizaba una mano por mis muslos
intentando llegar a mis labios vaginales, Yo estaba como loca , demasiado
caliente para estar en un comedor y creo que Juan se dio cuenta.
Se levantó
de pronto dando la comida por concluida:
-¡Bueno,
llego la hora de las copitas!!
Me levante y
lo acompañe, íbamos en dirección a la habitación por las escaleras, sin mucha
prisa, Juan estaba dando tiempo a los jóvenes vecinos para que nos alcanzaran, No tardaron mucho, al instante
los teníamos detrás, dos escalones más abajo pero sin intención de
adelantarnos:
-¡Hola
vecinos, ya traemos el hielo para las copitas!
Giré la
cabeza para saludarles, no es que me miraran a la cara precisamente:
-Bien, si tenéis
vasos no falta de nada entonces. Dije yo.
Llegamos a
la puerta de nuestra habitación, mi intención era de ponerme algo más adecuado
para la ocasión, pero no la intención de Juan:
-¡Quiero que
vayas así, estas llamativamente erótica! Me dijo acercándose a mi oído.
Cogiéndome
fuerte por la cintura impidió que
accediera a la habitación. Mientras tanto nuestros vecinitos ya habían abierto
la suya y nos invitaron a entrar.
Dos camas
separadas, una mesita de noche en medio, pero duro poco, tardaron un instante
en retirarla para juntarlas, la intención era bebernos la copitas encima
de las camas. Me dejaron el mejor sitio.
Al lado del cabecero, tuve que gatear para llegar hasta allí, por unos segundos
mi trasero estuvo a la vista de nuestros nuevos amigos, no había forma de
sentarme sin que se me viera nada, antes de terminar de colocarme ya tenía un
vaso preparado hasta el borde:
-¡Vamos,
como en el karaoke, de un trago! Insistió Juan.
Ni me lo pensé,
en un instante el vaso quedo vacío, pero me di cuenta de que sobraban dos
vasos. Mi pregunta sobre ello fue respondida instantáneamente:
-Vienen a
tomar copas dos amigos más. Me respondieron mientras me llenaban el vaso otra
vez.
Estaba
incomoda no sabía dónde meter las pierna, Juan se dio cuenta y me dijo al oído que me sentara como los
indios. Le hice caso, estire lo que pude el blusón y me coloque en esa
posición. A continuación llamaron a la puerta. Los dos amigos que esperaban
entraron, el círculo me pareció demasiado grande, parecía que había corrido la voz, las miradas
que me dedicaban delataban sus deseos. Ni me dio tiempo a moverme, se
abalanzaron sobre mí para depositar un
beso como saludo. En esa postura mis movimientos eran bastante limitados, así
que tuve que ponerme de rodillas para recibir aquellos saludos. Decidí seguir en aquella postura puesto que la
cama parecía que iba a ser la mesa improvisada par aquella reunión. La
conversación fue bastante amena, entre chistes y anécdotas me bebí dos copas más,
transcurridos veinte minutos Juan empezó
a ponerse pegajoso, no dudaba en acariciarme una y otra vez el trasero por
debajo de aquel pareo, consiguiendo que mis pezones se pusieran de punta, imposible disimular con
aquella prenda. Estaba deseando tener sexo, pero opte por salir a la terraza a
fumar un cigarro y así se lo hice saber:
-Juan, voy a
la terraza a fumarme un cigarrito.
Juan asintió
con la cabeza, la temperatura había subido demasiado en aquel círculo
improvisado. Lo difícil de aquella situación era salir de la cama, tuve que
gatear.
Aquella postura a cuatro patas dejó todo mi
culo al aire y mis pechos a merced de la gravedad, fueron pocos segundos, pero
bien aprovechados por nuestro nuevos amigos.
La salida a la terraza fue buena idea, pero el
umbral de la puerta con la ayuda del sol, hizo que desapareciera la única
prenda que cubría parte de mí, apoye mis codos en aquella barandilla
inclinándome un poco hacia delante
Apenas había
encendido el cigarrillo cuando Juan se prestó a hacerme compañía, dentro
quedaron los demás con la boca abierta, expectantes.
No hizo falta que me avisara con su presencia,
noté el calor de su cuerpo cuando se pegó al mío, gire la cabeza sin incorporarme
abriendo los labios para recibir los suyos, mi espalda dibujo una curva casi
imposible de trazar.
No había fuerza humana para detener lo que
estaba a punto de ocurrir, pero ocurrió un imprevisto, uno de nuestros nuevos vecinitos tuvo la idea de cortar aquella
escena:
-¡Vamos a
hacernos unas fotos!
No me lo
podía creer, Juan tenía cogido mi pecho derecho y con la otra mano acariciaba
mi trasero mientras me comía la boca. Yo estaba deseando, pero se cortó la
escena.
Todos a la
terraza, todos menos uno que llevaba la cámara en la mano y empezaron a cambiar
su posición, querían salir en la foto conmigo, fue una buena excusa para ir
apartando a Juan de mi lado.
Las fotos se
fueron sucediendo, iban turnándose y yo cambiaba mi posición, hasta que la
cámara se quedó sin batería.
-¡Bueno,
pues toca playa! Dijo uno de aquellos amigos.
Juan ofreció
nuestra cámara para seguir con aquello:
-Merche,
acércate a la habitación y la buscas. Yo voy al coche, se me olvido la cartera,
nos vemos en la playa. Me dijo mientras hacía
señas a uno para que me acompañara.
Era evidente
lo que Juan esperaba de mí, tendría que desnudarme nada más pasar a la
habitación. Al menos tenía la excusa de ponerme el bikini. Estaba bastante
caliente tanto toqueteo entre Juan y nuestros amigos lo habían conseguido.
Para cuando salí
de la habitación Juan ya había desaparecido por las escaleras, abrí la puerta
de nuestra habitación y entre yo primero. Me dirigí al armario nuestro amigo
paso detrás de mí y me preguntó:
-¿Dónde
busco primero?
-En mi
bolso. Le respondí yo mientras dejaba caer el pareo sobre el suelo.
Quede
desnuda ante él, sin nada encima. Era lo que me había dicho Juan que hiciera. Nuestro
amigo estaba paralizado, no pensé que fuera a reaccionar así. No tenía pensado negarme a nada, incluso
me apetecía bastante, pero no se decidía a dar el siguiente paso.
Vacío el
contenido del bolso sobre la cama y cogió la cámara con una mano:
-¿Cómo
funciona esto? Me pregunto.
Yo me
acerque encima de los tacones todavía, muy cerca, casi rozándole, le esplique
por encima el funcionamiento, lo básico, yo tampoco entendía muy bien el
funcionamiento, pero si para cambiar la tarjeta, no era conveniente que viera
las fotos de los días anteriores. Una foto de prueba, auto foto por llamarlo de
alguna manera, demasiado oscuro:
-Ponte más
hacia la luz. Me dijo.
En un acto
reflejo cogí la parte de abajo del bikini para taparme mi vagina, di dos pasos
hacia atrás, obedecí sin protestar.
-Más a la
luz. Insistió
Ya estaba
pegada a la terraza, entonces vi a su amigo, solo había uno, su compañero de
habitación, asomado por su terraza no perdía detalle de la sesión fotográfica.
-¿Por qué te
tapas? No te preocupes, solo te vemos la cámara y yo.
Solté la
pequeña prenda, aunque apenas tapaba nada. Dos fotos, se acercó para
enseñármelas, me sujeto por el brazo y me llevo a la cama. Yo me senté mientras
el encendía la luz de la habitación. Me giré, me dispuse a recoger todos los
objetos del bolso que aún seguían sobre la cama, el seguía disparando con la
cámara.
-¿Qué es eso?
Me pregunto.
Tenía entre
las manos aquella crema impronunciable, realmente no sabía lo que era, pero si
para que servía.
-Es una
crema intima, para la vagina.
Me empujo
suavemente al centro de la cama.
-Enséñame como
se usa. Me dijo mientras abría mis piernas lentamente.
Deposite
algo de crema en mi mano derecha y mire con el rabillo del ojo hacia la
terraza, su amigo seguía allí sin perderse un detalle, aquella timidez termino
por excitarme todavía más.
-¡Empieza
ya! Aquel cambio de tono denotaba impaciencia y me gusto, algo de autoridad que
cedi sin plantármelo siquiera.
Comencé a
acariciarme despacio a la vez que iba depositando lo que tenía en la mano en la
puerta de mis intimidades. Pensé un momento en Juan, no sé porque esperaba que
entrara por aquella puerta, pero no fue así, deduje que tendría que contárselo
después.
-La crema
hay que untarla por el interior. Le comente mientras introducía un dedo dentro
de mi vagina.
El seguía
con la cámara haciéndome fotos, Era la primera vez que me masturbaba en público,
por cierto con gran placer.
-Puedes
decirle a tu amigo que entre. Le indique.
De todas
formas acabaría por entrar, no vi el motivo para que siguiera en la terraza
mirando.
Nada más
entrar note el gran bulto que escondía en sus bermudas, yo seguía
acariciándome, sacando y metiendo el dedo, untándome aquella crema que me volvía
loca. Se colocó al lado de mí, sin subirse a la cama. Parecía no decidirse
hasta que su compañero me sujeto la mano:
-¡Ya sigo
yo, pero date la vuelta!
Sin decir
nada me giré mientras veía como dosificaba la crema sobre su mano. Quede de
rodillas mirando hacia el cabecero de la cama. A la derecha su amigo, desabrochándose
los bermudas apresuradamente con una mano, la otra la tenía ocupada con la
cámara de fotos.
-¡Ábrete más!
Yo abrí mis
piernas mientras notaba el roce de sus dedos sobre mi sexo. El otro se atrevió
titubeante a darme la siguiente indicación:
-¡Apártate
el pelo de las tetas! Quiero que salgan enteras en las fotos.
Lo hice
mientras me quede mirando su miembro que asomaba ya entero. No era muy grande
pero si suave al tacto.
Se notaba
bastante su inexperiencia, tuve que ayudar al que tenía detrás guiando su mano
con la mía, parecía tener miedo a introducir más de un dedo dentro de mí:
-Por el culo
también, no soy virgen por ahí tampoco. Añadí dándole así más libertad para
viajar por mi cuerpo.
- ¡Ya me
conto Juan que te gusta mucho el sexo! Exclamo.
Esa
aclaración me produjo tranquilidad, Juan estaba al corriente, no habría
sorpresas.
Eché mi
cuerpo para adelante , apoyando una mano en la cama, para aproximarme más a
aquella suculenta polla que aparecía delante de mí, la agarré con fuerza no
estaba muy dura, peo ya me había enseñado Juan lo que tenía que hacer, apreté
fuerte tirando para debajo de ella, creció tres o cuatro centímetros al
instante, el glande se hincho notablemente y oí algún quejido, no muy fuerte,
el placer creo que pudo al dolor, no obstante ya me estaba corriendo e insistí
con los dientes, quise experimentar.
Sabía que
produciría algo de dolor, la caricia de mi lengua y el roce de mis dientes pensaban
que era la combinación perfecta. Sentí como estaba siendo penetrada, seguía
dilatada desde por la mañana, no le costó mucho esfuerzo, centímetro a
centímetro, hasta sentirla toda dentro. Se paró ahí, mientras yo seguía
chupando. Era notable la inexperiencia de aquellos dos jóvenes, yo tampoco es
que tuviera demasiada, pero había aprendido rápido, así que comencé a moverme,
un movimiento de vaivén algo rápido, tampoco excesivo, hasta que el miembro que
tenía en la boca se empezó a hinchar. Ya sabía lo que venía después y no estaba
dispuesta a que terminara ahí.
-¿Qué haces?
No te la saques.
- Estás a
punto de terminar, no quiero que termines todavía.
Lo que tenía
dentro estallaría en unos segundos, necesitaba más tiempo, yo aún estaba
empezando. Efectivamente no duro mucho, creo que gracias a mis movimientos,
note como exploto dentro de mí sin sacármela,
un líquido bastante caliente me invadió por dentro. Tampoco tardo mucho
en sacarla después, su compañero estaba impaciente. Ni me moví, si se apreciaba
el cambio de volumen y la impaciencia, aquella espera se tradujo en un ímpetu
bastante notable. Sus embestidas cada vez más fuertes hicieron que tuviera que
agachar la cabeza sobre las sabanas. Aquella posición favorecía sus embestidas dándome el placer
que tanto necesitaba en aquellos momentos. No tardó mucho en correrse, ni yo en
alcanzar el clímax, pero si se quedó sin fuerzas pegando su cuerpo contra el mío
cuando hubo acabado.
Unos
segundos para recuperarse y me dejaron sola, la excusa de que los estaban
esperando en la playa fue suficiente para terminar con aquella escena.
Quedé inmóvil,
creo que unos cinco minutos, pensativa, aquello se nos estaba yendo de las
manos, sobre todo de las mías, lo peor es que me estaba gustando mucho. Aunque
era algo peligroso, la satisfacción y la curiosidad por lo desconocido lo superaban
con creces. Debía hablarlo con juan, teníamos que salir de ese círculo, claro
que no sabía que opinaría Juan de
mi parecer.
Me incorpore
casi de un salto de la cama, no me esperaba que me temblasen las piernas, no
había notado nada hasta que me levante. Quizás demasiado sexo, o quizás no
había descansado lo suficiente esos últimos días.
Las sabanas
estaban manchadas de semen, aún seguía saliendo semen de mí, tampoco es que pensara dormir mucho esa
noche, así que no le di más importancia,
Derechita a
la ducha, una ducha rápida, no había tiempo para más. Juan me esperaba en la
playa, seguramente en el chiringuito bebiendo algo.
Me sequé
rápidamente para ponerme el bikini, pero no me sentía cómoda con él, estaba
bastante dilatada, el bikini se introducía entre mis labios vaginales, era algo
incómodo, no podía bajar así.
Opte por
ponerme el vestido blanco, en mi estado no podría tomar el sol con ese bikini,
pero si me valía el vestido para tomar algo en la playa.
Me mire en
el espejo, me retoque un poco y bajé, por el ascensor naturalmente, no quería
que me flaquearan las fuerzas.
La cala no
es muy grande, y la zona pegada al hotel es más pequeña todavía, no me fue
difícil localizar a Juan en el chiringuito, acompañado por Diana, Alex y dos
personas más.
Diana estaba
divina con el bikini rojo, Juan como siempre no apartaba sus ojos de ella. No
es que provocara celos en mí, pero si notaba alguna desventaja con mi atuendo.
Me decidí a hacerme un nudo en la parte izquierda del vestido blanco, eso dejaría
mis muslos al descubierto e igualaría en cierta forma aquella situación.
Alex seguía en su mundo, creo que no apreciaba
las insinuaciones de Diana sobre todos los que la rodeaban, ni siquiera le daba
importancia a que Juan la tenía cogida por la cintura.
Llegué por
fin al chiringuito. Primero las presentaciones, aquellos dos hombres eran los
que tenían que cuidar de los estudiantes, eran sus profesores y monitores para
esa excursión. Algo delanteros en edad aunque
bastante bien ciudades.
Cogí a Juan
de la mano, de la que tenía libre y le dije al oído que teníamos que hablar. Le
comente mis pensamientos, había que frenar aquella situación.
-¿Es que no
te gusta? Me pregunto.
-No es eso,
es que el círculo se ha hecho demasiado grande. Le conteste.
Además le conté
el problema que tuve con el bikini. Lo que quería en realidad era llevármelo de
compras y alejarlo un poco de Diana.
La contestación
de Juan me dejo un poco pensativa:
-Podemos ir
al chalet de Ramón, recuerda que nos lo ofreció. Siempre podemos volver cuando
queramos, no hace falta estar todo el día aquí
domingo, 22 de junio de 2014
miércoles, 11 de junio de 2014
martes, 27 de mayo de 2014
miércoles, 14 de mayo de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
miércoles, 7 de mayo de 2014
miércoles, 30 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
sábado, 5 de abril de 2014
lunes, 24 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
Business Card Mx-Tarjetas de visita
Business Card Mx-Tarjetas de visita
Programa para hacer tus tarjetas de presentación o visita.
Los datos para el registro estan dentro del rar.
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jueves, 20 de marzo de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
sábado, 15 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
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