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lunes, 16 de diciembre de 2013

Fangoria - Policromia (2013)

Fangoria - Policromia (2013)

01.Dramas y comedias
02.Piensa en Positivo
03.desfachatez
04.Para volver a empezar
05.Tormenta solar perfecta
06.Rendez- voz especial
07.Caprichos de un corazon estrafalario
08.Viaje a ninguna parte
09.Errores garrafales
10.Peligros
11.Un robot no cree en dios
12.Rompe la cadena
13.Lo tuyo no es normal
14.Ecos de ayer
15.El mundo cospira contra ti
16.Cuatro colores
17.Antes o despues
18.¿Como pudimos ser tan idiotas
19.Ni dioses ni montruos
20.Mi mundo en desperacion
21.Dramas y comedias (interpretada por jorge calvo)
22.Desfachatez (the sound of arrows european holidays)
23.Desfachatez (super remix)

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miércoles, 11 de septiembre de 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

Vacaciones en Mallorca Dia 6. Por la mañana

Vacaciones en Mallorca Dia 6. Por la mañana

Visita a la playa nudista por primera vez, nunca habiamos ido.

Fue una visita un tanto espècial.

Hola, estoy otra vez de vuelta, creo que ya solo quedamos los bueos lectores y yo. Ahora podre relatar mis experiencias con mas confianza.
Bueno, sin mas dilación prosigo, me propuse en su día relatar  todo lo acontecido y quiero cumplirlo.
 Abrí los ojos, ya era de día, la habitación estaba iluminada por la luz de la mañana,  se me hizo corta la noche. Lo primero una ducha, Juan dormía como un tronco, pensé que con el ruido del agua al caer lo despertaría.
 Cuando  salí de la ducha vi que Juan seguía igualmente  dormido, opte por salir a la terraza , el pelo seguía un poco mojado a pesar de que use un secador, utilice una toalla del hotel, que por cierto son un poco cortas. Ya en la terraza observe que algo había cambiado, no había tanta gente como en días anteriores, mire para abajo, al lado de la piscina del hotel, en una mesa, dos personas, una me alzo la mano, de primeras no conocía a esta persona pero igualmente lo salude, luego ya cuando se acostumbró mi vista a la luz comprobé que era Ricardo. Me hizo señas para que bajara, la verdad es que me apetecía un café, pero Juan seguía  durmiendo. Lo pensé unos segundos pero al final le hice una señal de que iba a bajar.
Me coloque el blusón  el cinturón y unas braguitas blancas, era muy temprano para que Ricardo quisiera algo,   por cierto creo que eran las ultimas, no sé porque parecía que me desaparecían solas.
Juan seguía a lo suyo, ni se movía, yo volví a mirarme en el espejo para colocarme el blusón, me vi bien, parecía mentira, incluso parecía que mi cuerpo agradecía tanta actividad sexual, me toque  y nada, estaba todo perfecto, como si hubiera llegado la noche anterior al hotel.
Me lo pensé dos veces, las braguitas blancas se veían a través de ese blusón, decidí quitármelas, de todas formas solo iba a tomar un café, abrí la puerta y baje colocándome el blusón  la verdad es que cuanto más me lo subía mejor me quedaba.
 Cuando Salí a la piscina ya me habían hecho un sitio en medio de los dos, Ricardo se levantó y me dio un beso de buenos días el otro me dio la mano, se presentó como Max, era regordete ya cumplidos los sesenta y bastante feo por cierto, luego aprecie que también era bajito.
 Me quede un poco pensativa, podría ser el de ayer, pero no lo vi lógico en ese momento, ya cuando me senté  y debido a lo mucho que me lo había subido Ricardo noto que no llevaba nada debajo.
Aproximo su silla y echando el brazo por encima de mis hombros me dijo, mientras se asomaba a mi escote:
-Ya está preparado Gori para esta noche, ¿tanto te gusto?
Yo no quise desvelar mis planes, así que no respondí.
 En ese momento llego el camarero, la postura de Ricardo le extraño, al fin y al cabo era casado y trabajaba allí, el camarero era bastante jovencito, y las caricias sobre mi hombro habían retirado  prácticamente uno de los dos  tirantes que me sujetaban el blusón. Ricardo se percató enseguida de la reacción de aquel joven, cuando le pedí el café y se fue, Ricardo aproximo su boca y me dijo:
-Quiero que cuando te traiga el café se quede boquiabierto, enséñale todo tu coño.
El viejo regordete Max estaba escuchando todo sin perder detalle de lo que sucedía. No tuve que moverme mucho, con subirme un poco el blusón y echar mi cuerpo para atrás solo me quedaba abrir las piernas cuando el camarero apareciera.
Cuando llego el camarero hice lo que tenía pensado, al camarero casi se le cae la bandeja, pero no dijo nada, se fue, eso sí mirando para atrás cada dos pasos.
Ricardo me dijo entonces:
-Voy a hacer que te corras aquí mismo putita.
Y abriéndome las piernas puso una de ellas encima de la suya quede completamente abierta y el empezó a acariciarme el clítoris, Max por su parte no podía abrir más los ojos.
Viendo la cara de sorpresa Ricardo no dudo en aclarar a Max la situación:
-Ves ya te dije que haría lo que yo quisiera.
A lo que Max replico:
-Y su novio, me dijiste que tenía novio.
Yo me corría mientras veía al camarero entre los cristales del bar moviéndose para buscar el mejor Angulo.
-Su novio no dice nada, al contrario creo que le gusta y disfruta viéndolo. Le contesto Ricardo,
Le basto eso para  acercar su mano, deslizar el tirante por mi brazo y  acariciar el pecho que quedo al aire.
Yo a esas alturas había perdido el control pero Ricardo paro en seco, menos mal, porque alguien tenía que parar aquello. No estábamos en un sitio apropiado, en cualquier momento podía pasar alguien por allí, no es que me importara, estaba demasiado caliente, pero a él sí, estábamos en su trabajo. Inmediatamente me recompuse un poco, no había probado el desayuno todavía.
Ricardo, mientras yo desayunaba fue contándole a Max lo vivido en aquel bar de alemanes, desde su punto de vista parecía más bien una locura que otra cosa, pero no quise interrumpir.
De pronto de levantaron los dos, tenían varias tareas que hacer, según ellos ese día llegaba gente nueva al hotel y tenía que estar todo preparado para el cambio, al final no me entere si Max fue el que me tuvo el día anterior.
Despidiéndose sin beso esta vez se  alejaron hablando los dos, yo proseguí con mi desayuno que por cierto me apetecía bastante, aunque me había dejado muy caliente.
Me quede pensativa, parecía que mi cuerpo iba por delante de mi mente, debería haber previsto lo que pasó allí, o acaso lo estaba deseando en mi subconsciente. ¿Era tan caliente que le tenía que ocultar a mi novio la mitad de lo que hacía?
 Fueron sucediéndose preguntas cada vez más difíciles de responder. ¿Sería capaz de contenerme cuando las vacaciones acabaran?
Mientras seguía haciéndome preguntas sin respuesta aparente vi salir a Diana por la puerta que daba a la playa, ella no me vio o en ese momento no quiso verme, para mi sorpresa no se dirigía hacia la playa precisamente, su dirección iba encaminada al hotel de al lado.
 Empecé a dudar, según me había dicho Alex, madrugaba para buscar un sitio en la playa, seria mucha casualidad que ese día fuera el único que engañaba a Alex, además me entro curiosidad de como acabaron la noche anterior, así pues, cogí el bolso, me levante con la intención de averiguar por lo menos alguna cosa.
 Seguí a Diana, ni se volvió a mirar, eche una mirada hacia la playa, estaba especialmente vacía para la hora que era. Diana entro por el restaurante, yo sin dudarlo la seguí, tarde en entrar como un minuto, pero al pasar no la veía, eso sí, aquello estaba a reventar, maletas, bolsas repletas de regalos y mucha gente. Me acerque a la barra para ver si podía localizarla y al final allí estaba, justo al fondo. Intente avanzar entre la gente. Antes incluso habría esquivado aquella aglomeración, pero ahora hasta me gustaba aquella sensación de roces intencionados, ya sabía que muchos me habrían reconocido, mis aventuras en aquellas verbenas me habían procurado una imagen que me precedía, pero yo intente avanzar por donde menos sitio había, hasta que de pronto alguien me agarro por el brazo derecho:
-Hola, buenos días.
Allí estaban los tres de la noche anteriores, era de esperar que me los encontrara,
-Buenos días, ¿preparando las maletas? Pregunte.
-No, que va, aunque nos hemos llevado muy bien con todo este grupo, no vamos con ellos. Nosotros nos quedamos todo el fin de semana, somos de Vallecas.

Aquella aclaración me dejo sorprendida demasiado cerca pensé, pero ya era demasiado tarde también, incluso aquella aclaración deduje que la habían hecho porque sabían de donde éramos nosotros. De todas formas nada se podía hacer ya.
 El más lanzado, que era el único que hablaba, me llevo hasta la barra, por el camino y con la excusa de las apreturas note su mano en mi trasero. Esa picardía que tenían algunos hombres al aprovechar cualquier ocasión, me gustaba, me hacía sentirme deseada en cualquier momento, cuando llegamos a la barra se encaró a mí  y me pregunto:
-¿Dónde vas a estas horas por ahí sin bragas?
Sin esperar respuesta pidió al camarero cuatro cafés, yo ya había tomado pero otro café no me vendría mal. Busque a Diana con la vista, apenas la podía distinguir entre tanta gente, pero de buenas a primeras la multitud iba abandonando el restaurante, al parecer el autobús que los tenía que llevar al aeropuerto estaba preparado. Diana se fue con los cuatro mirones sin darse cuenta de mi presencia, nos estábamos quedando prácticamente solos momento que aprovecho para preguntarme:
-¿Bueno y que planes tenéis tu novio y tú para hoy?
-No sé, no se ha despertado aún. Respondí yo
-Tu novio está durmiendo y tú por ahí sin bragas, pues vamos a hacer una cosa, yo te doy mi móvil y cuando lo sepas me avisas. Dijo el más lanzado. Sin esperar una negativa cogió una servilleta de la cafetería, saco un bolígrafo apunto su número y me lo metió en el bolso.
Me invitaron a subir:
-Si quieres vamos arriba, seguro lo pasaras bien.
Iba bastante caliente, pero creía que Juan estaría despierto ya.
-No, tengo que ir con Juan,  seguro está preocupado.
Ellos lo comprendieron entre risas claro, la verdad es que no era muy normal que yo estuviera tomando café con otros hombres en otro hotel mientras mi novio dormía.
Me despedí de ellos y me dirigí al hotel, cuando ya había casi llegado, vi la calle llena de jóvenes, seguro eran los nuevos vecinos por unos días. Seguro que eran estudiantes, no eran más viejos que yo, de eso estaba segura, pero eso sí, no debía ser un colegio mixto. Decidí subir por la escalera, los ascensores estaban llenos, cosa que agradecieron los que subían tras de mí, oía las murmuraciones que hacían sobre mi trasero, la verdad es que el blusón aquel no escondía mucho desde aquella posición, me hizo gracia que les chocara tanto ver una mujer casi desnuda, tampoco era para tanto.
Cuando entre en la habitación puede comprobar que teníamos dos estudiantes  como vecinos, se acabaron las noches de tranquilidad, pensé, peo tampoco le di mucha importancia.
Para mi sorpresa Juan seguía durmiendo, pensé en despertarlo pero me atrajo más la idea de tomar el sol en la terraza, casi seguía igual de blanquita que cuando llegamos, así pues me desnude, tampoco había mucho que quitar, y me dispuse a tomar el sol en la terraza aplicándome protector, claro para la parte de abajo use otra cosa, aquella crema que tenía para ello.

No pasaron ni diez minutos cuando note en mis labios el roce de los labios de Juan.
 Cuando abrí los ojos quede un poco sorprendida, aparte de Juan vi que se estaban asomando por la mampara que separaba la terraza a los  dos nuevos vecinos, es posible que llevaran allí desde el principio.
Juan siguió acariciándome, bajo su mano hasta que metió dos dedos dentro de mí, tuve que abrirme entera, entonces me pregunto:
-¿Qué tal si vamos a la playa nudista hoy?
Como estaba yo en ese momento si me hubiera pedido ir al infierno hubiera ido.
-¿Quieres que me vea todo el mundo desnuda? Pregunte mientras establecía contacto visual con nuestros nuevos vecinos.
- No, quiero hacerte el amor en plena naturaleza. Me contesto mientras yo me corría sin remedio, no había dejado de mover sus dedos dentro de mí.
Mientras nos levantábamos, quede pensando, podría ser el día más aburrido de las vacaciones, según nos contó Diana, tantos cuerpo flácidos no me parecía nada erótico ni sensual,  pero no se me ocurrió otro sitio para ir en ese momento, así que no dije nada a Juan, me puse el bikini blanco y después el blusón curiosamente llevaba más ropa a la playa nudista que a cualquier otro sitio.
Juan no había desayunado todavía, así que bajo al restaurante  yo no dije que no quería nada, que mientras iba a preparar  todo lo que hacía falta, me acorde del teléfono que me apuntaron , desde luego el aburrimiento que se anunciaba para esa mañana no me gustaba nada, llame, claro después de pensarlo un poco:
-Hola, mira si, que nos vamos a la playa nudista.
Note un tono de sorpresa, seguramente pensaban que no iba a llamar y es lo que iba a hacer, pero las circunstancias mandan. No espere respuesta, tampoco creí que hiciera falta. Metí todo en la mochila y baje, Juan se estaba terminando el desayuno ya. Salimos a la calle entre risas, se me transparentaba el bikini blanco debajo del blusón, causa de algunas bromas por parte de él.
Emprendimos el camino, pensaba que íbamos a tardar más, pero en la isla esta todo cerca.
 Aparcamos el coche en la entrada y pasamos despacio, era todo nuevo para nosotros. Entonces los vi, habían llegado antes, no sé cómo lo habían hecho, pero ahí estaban , ya desnudos completamente, Juan ni se enteró, no los reconoció , tan solo había hablado unos minutos con uno de ellos, yo por supuesto no comente nada, ni los salude, ellos se pusieron detrás de nosotros, como a dos metros mientras íbamos avanzando por la playa.
Juan saco la conversación de la tonalidad de la piel, la verdad es que tampoco habíamos cogido mucho color, apenas habíamos pisado la playa, los cuerpos que aparecían a nuestra derecha e izquierda, estaban completamente tostados y la mayoría gente bastante mayor con unos kilos demás, yo parecía la nota discordante, además íbamos vestidos todavía.
Juan de momento se paró, al parecer habíamos llegado, claro, un poco más y se acaba la playa. Al momento abrió las dos toallas, bastante amplias por cierto y se sentó, me quede mirando estábamos rodeados de viejos panzones, eso sí a una cierta distancia, distancia que mis amigos no respetaron, se establecieron a escasos dos metros esperando el espectáculo.
Juan no dudo un instante en quitarse todo:
-Es la hora de ponerse moreno, sin marcas.
No era un adonis precisamente ni su miembro era demasiado grande, pero no tenía complejos. Yo me quite el blusón y me senté, estaba a punto de quitarme la parte de arriba cuando el más lanzado de los tres amigos irrumpió hablándole a Juan:
-¿Vosotros no sois de aquí? Os he escuchado hablar y no tenéis acento.
Juan sin pensárselo dos veces le respondió:
-Somos del centro de la península, concretamente de Aranjuez.
Me quede sorprendida había delatado nuestra situación geográfica sin ningún pudor.
-Ah, vale, nosotros somos de Vallecas. Respondió el más lanzado de los tres. Mientras iba trascurriendo la conversación vi cómo se iban acomodando acercando las toallas pegándolas a las nuestras. Sus miembros pasaron tan cerca de mi cara en la maniobra que pensé que alguno me  daría. Mientras uno de ellos distraía la mirada de Juan, otro me desanudo la parte de arriba y el tercero la parte de abajo. Me di la vuelta en un acto reflejo, Juan entonces se volvió y me pregunto:
-¿Ya estas preparada? Pues ahora solo queda dar el protector. La verdad es que estaba sorprendida, pero deje que Juan repartiera protector  por todo mi cuerpo, para luego extenderlo.
 La postura que tenía era la mejor, solo tenía que levantar la cabeza un poco para ver esos tres miembros que habían estado dentro de mí la noche anterior.
 Juan empezó con sus masajes por la espalda de arriba abajo sin detenerse hasta mi ano, esto me empezó a calentar un poco, pero cuando saco el tubo de crema de Ricardo se aproximó a mi oído y me pregunto:
-¿Esto se aplica por dentro, no?
-Sí, pero, es que me vas a untar delante de la gente.
No escatimo crema, yo iba notando como introducía dentro de mí ano ese producto, no se ayudó con un dedo sino con dos, procuraba llegar lo más dentro posible para repartirla, continúo después con mi coño, con más ímpetu si cabe. Me olvide de todo me dedique por unos segundos a disfrutar del placer que me estaba produciendo aquello.
 Cuando levante la vista lo primero que vi fueron las tres pollas totalmente erectas de nuestros vecinos, pensé que Juan no era consciente de lo que producía en mi aquella crema, pero pronto paro.
 Se dio el su protector, repartiéndoselo por todo el cuerpo, mientras yo levantaba la cabeza para mirar aquellos tres miembros desafiantes, me había dejado muy caliente, pero mi novio estaba a lo suyo y se tumbó boca abajo.
 A los cinco minutos y con gran sorpresa por mi parte sentí que una mano acariciaba mi espalda, uno se había acercado, lo tenía a mi lado, me di cuenta de que mi novio se había quedado dormido. Vaya situación, claro ellos estaban pendientes de todo:
-¡Ponte de medio lado!
Tenía su lógica quede dando la espalda a Juan , aprovechando el movimiento eche un vistazo , por si habíamos llamado mucho la atención , pero no , tan solo había mirado una pareja de mediana edad como a quince metros, eso sí parecía tener mucho interés en lo que estaba sucediendo, no les hice mucho caso , sentado como estaba, abrió las piernas y se fue acercando, tenía su polla prácticamente en la boca, estaba demasiado caliente para cortar aquello , cogió su miembro con una mano y lo levanto, yo no sabía lo que quería hasta que me lo aclaro:
-¡Chúpame los huevos, zorra!

Me cogió la cabeza sin darme otra opción saque la lengua y se los empecé a lamer, sabía que le estaba produciendo gran placer , le temblaba hasta el pulso, este lenguaje que utilizaba me calentaba más aun , tanto que ni note que otro se posiciono en la parte  de mis pies y doblando mis piernas hacia delante quedo todo mi coño expuesto, yo no quería en aquel momento, por lo menos allí, pero no había manera de evitar sus caricias sobre mi coño bastante abierto gracias a la crema , pare de lamer pero lo único que conseguí fue que me la metiera en la boca. Note que aquella pareja se interesaba por aquella postura, desde luego no era normal, tampoco el lenguaje que utilizaban, pensé que Juan despertaría. Sentí como una polla iba avanzando en mi interior mientras tenía la boca llena con otra.
La verdad es que yo los había llamado pero pensé que serían menos atrevidos en sus actos.
  Era una postura un poco forzada penetrarme en esa posición sería un poco incómodo hasta que abrió mis piernas y se introdujo entre ellas, eso ya era otra cosa, sus movimientos eran más efectivos, hasta podía sentir sus genitales como golpeaban sobre la entrada de mi ano. El tercero, el más atrevido, permanecía impasible, solo miraba aquella escena digna de un clásico del porno:
-¿Qué tal si llamamos a tu novio ahora, para que vea lo zorra que eres? Me pregunto 
No quería que Juan se enterara que era tan receptiva todavía, quería que Juan pensara que me costaba más o que me daba aun algo de  vergüenza y en verdad así era, solo la superaba por causa de mi tremenda calentura.
-No, no quiero que me vea así. Respondí, claro que tuve que sacarla de la boca, cosa que no le gustó nada y agarrándome con las dos manos la cabeza la volvió a introducir. Esta vez mas dentro, me produjo hasta una arcada, todo empezó a acelerarse por momentos, pensé por un instante que acabaría así todo pero no eyacularon donde pensaba, sino sobre mí, me dejaron toda pringosa, incluso el pelo se había manchado, Juan seguía igual no se había enterado de nada, yo medianamente satisfecha, creo que al igual que los espectadores que se dieron cuenta de la travesura, pero yo sabía que esto no terminaría así, o por lo menos no quería que así fuera. No había terminado de limpiarme cuando los dos que me habían follado estaban llamando a mi novio, todavía  ni siquiera se habían limpiado:
-Vamos a por unas cervezas ¿nos acompañas?
Juan se volvió, como para pedirme permiso, estaba un poco adormilado todavía, ni se dio cuenta de que tenía el pelo manchado de semen, todavía tenía yo la respiración un poco acelerada y me calentaba aún más ver aquellos miembros mojados por los líquidos de mi interior, Juan ni se enteraba, se levantó e inicio su marcha con aquellos dos, ni diez metros se había alejado cuando el más lanzado, el que se quedó allí ya estaba a mi lado acariciándome los pechos:
-Seguro que estas deseando que te la meta ahora mismo, pero no llevo prisa, has despertado la curiosidad de muchos por aquí y te voy a hacer desfilar para que te vean bien.
Solo me había fijado en aquella pareja que no quitaban ojo, pero sin duda más gente había percibido algo raro. Se levantó y me ofreció su mano para incorporarme, nos dirigíamos a hacia el agua, ni que decir tiene que el no separo ni un momento su mano de mi trasero, yo miraba de reojo y si, había creado una expectación bastante agradable.  
Creía que en aquel lugar esto ocurría más a menudo, también me di cuenta que la mayoría eran hombres, por lo menos por allí cerca.
Nosotros seguíamos avanzando por el agua, todavía llevaba el pelo manchado de semen, pero no me dejo avanzar más, solo me cubría  hasta mis rodillas, puede ver como la pareja que no me quitaba ojo se animaban  a meterse en el agua, me apresure a mojarme el pelo me tuve que agachar para ese fin.
 La pareja venia provista de una pelota de playa, ese juego ya lo había visto antes con Diana, con buenos resultados claro.
 Ella no cruzaba de los cuarenta y él tampoco era mucho mayor, a ella se le notaba que se cuidaba, en cambio el, posiblemente le sobraran treinta kilos, vinieron derechos a la vez que advertí que unos cuantos hombres de al lado se aproximaban cada vez más:
-¿Jugamos un poco, yo soy Rubén y esta es Luisa?
No esperaron respuesta, ya habían lanzado la pelota, dieron por sentado que yo tenía que ir tras de ella. Había empezado el juego, en cuestión de segundos ya estábamos jugando más de ocho, contándonos nosotras dos.
No soltaban la pelota hasta que no se producía el contacto, esto me empezó a gustar, sobre todo la visión que esto me ofrecía, aquellos miembros desnudos cuando tocaban mi piel me intimidaba y calentaban a la vez consiguiendo erizar  mis pezones, se iban  adentrando cada vez más para ocultar sus tocamientos, cada vez menos disimulados.
Desde luego el tono de mi piel aún demasiado blanco, destacaba bastante entre todos esos brazos dorados al sol. Rubén era el que más excitado estaba, no porque me lo dijera el, sino porque era evidente, el tamaño que estaba tomando su miembro era desproporcionado, no es que se viera, el agua lo tapaba, pero cuando me tocaba ir a por la pelota, prácticamente me cogía en sus brazos hasta que una vez caímos los dos al agua, era tremendamente gruesa.
 En ese preciso momento una voz:
-¡Ya está aquí la cerveza, invita la casa!
Dos bloques no sé cuántas cervezas eran, pero si las suficientes. Salieron todos del agua incluso Luisa que también había recibido lo suyo por parte de “el más lanzado”, yo seguía teniendo aquel miembro de Rubén en la mano, el aprovecho para coger mi muñeca y darle movimiento, las olas se ocupaban de encubrir y descubrir esa acción, nos habíamos quedado solos en el agua y Juan se dio cuenta en parte de aquel detalle.
De pronto Rubén me dijo:
-¡Chúpamela! He visto cómo te follaba tu novio y se la chupabas a su amigo.
-No, ese no era mi novio, mi novio es el que está mirando.
Rubén se quedó sorprendido, pero no se vino abajo, creo que incluso le gusto lo que le dije. Unos instantes para meter su mano debajo de mi trasero e introducirme dos dedos en el ano.
-¡Esto tiene que ser mío ahora! Me dijo Rubén con voz firme, al parecer mis palabras le dieron la confianza que le faltaba.
 Por otra parte yo seguía estando caliente no me había dado tiempo a reaccionar, Juan seguía mirando había notado algo extraño sin duda.
-¡Chúpamela ya! Volvió a insistir Rubén con voz firme, la mirada de Juan no hacia otra cosa que excitarle más, volví a mirar aquel fabuloso instrumento que se guía moviendo con mi mano, demasiado apetecible  y convencida por completo, Metió sus dos dedos de golpe dentro, ya estaba preparada y decidida.
De pronto una voz al lado nuestro.
-¡Vamos que esto se calienta! Era Juan había cogido dos cervezas más y nos las llevo, seguramente pensó que me estaba salvando de algo, pero en realidad me fastidio mucho.
Me cogió de la mano que tenía libre y me levanto, me echo el brazo por encima de los hombros e iniciemos el camino hacia las toallas, Rubén nos siguió, yo pensé que se quedaría dada su tremenda erección, pero al instante lo tenía a mi lado, creí  que me cogería de la cintura, pero no era eso precisamente lo que más le gustaba de mí, fue todo el trayecto acariciándome el trasero y la entrada de mi ano, claro que mi novio ni se enteró.
 Cuando llegamos a las toallas  ya me tenían otra cerveza preparada, cuatro estaban jugando con una baraja que les habían regalado “el Uno “y Luisa no había perdido el tiempo, descansaba su cabeza entre las piernas de “el más lanzado”, solo tenía que volverla para tenerla al lado de la boca. Estaban hablando mientras él le acariciaba los pechos, a Rubén no le afecto mucho la escena, estaría acostumbrado pensé.
Nos sentamos allí mientras nos terminamos la segunda cerveza, Luisa solo hizo un movimiento, puso una pierna encima de Juan, para eso tuvo que abrirse bastante claro, y Juan no es de piedra.
Yo me termine la cerveza y me entro ganas de orinar, se lo comenté a mi novio:
-Estamos desnudos, para hacer un pis allí mismo vale .Me índico con el dedo  una piedra enorme que limitaba la playa con una pequeña arboleda.
 Me levante, cogí la mochila y me dirigí hacia allá, volví la cabeza, pero Juan seguía acariciando la pierna de Luisa, ni siquiera me miraba. Llegue a aquel peñasco, y me oculte un poco, apenas había empezado a orinar cuando delante de mí apareció una polla, Rubén había reaccionado con prontitud, me sorprendió:
-¡Chúpame dijo en voz alta!
-Espera, espera que termine. Le dije yo.
No me hizo caso, me cogió fuerte del pelo y me la introdujo en la boca, con el tirón pase de estar en cuclillas  a ir de rodillas.
 Tiro una toalla que traía al hombro a dos metros, no le bastaba con que se la chupara quería que nos vieran también, caminaba poco a poco hacia atrás, tuve que seguirlo de rodillas, ni siquiera pude parar de mear. Aunque me abrí de piernas un poco, notaba como me salpicaba. No paro hasta llegar a la toalla, allí me quede a cuatro patas, mire hacia los lados, estábamos a la vista de todos,  Juan tardo un poco en apreciar lo que estaba pasando, Luisa lo tenía un poco ocupado.
-¡Chupa, que vea tu novio lo guarra que eres! Me gritaba Rubén mientras intentaba meterla toda dentro de mi boca.
Y si lo vio, creo que fue ese el momento decisivo, el momento en que Juan descubrió, lo que había despertado dentro de mí, tendría que decidir, aceptarme como era ya, o dejarme, pero esto no tenía vuelta atrás, vi que se quedó parado, aquel juego que empezó en Mallorca como privado, se estaba volviendo público en su cabeza.
Mientras tanto había llegado el primer mirón que se masturbaba sin ningún pudor. Rubén le cedió su sitio sin ningún reparo y tomo posición tras de mí, veía lloque iba a pasar y deje un momento de chuparle la polla al mirón.
-Mira en la mochila, hay una crema. Le dije a Rubén
Pensé que con la crema aquel enorme miembro dolería menos.
-¡Vaya pero si has venido preparada! Esto no me lo esperaba. ¿Sabe tu novio que vas con esto a todas partes?
-No, por supuesto que no. Le respondí yo mientras veía que Juan por fin reaccionaba, se había puesto de pie y se acercaba, eso sí despacio, detrás de otros dos. Rubén me cogió de los pelos y me giro la cabeza:
-¡Deja de mirar para otro lado y sigue chupando! Mientras me metía tres dedos por el ano, esto me hizo chillar como un animal, mitad dolor mitad placer, la sensación de que el aire se volvía denso perturbaba mis sentidos, se perdía la noción del tiempo, Rubén no dejaba de azotarme con la otra mano en mi trasero.
-¡Vamos puta, quiero que tu novio vea como se la chupas a cualquiera! Me grito Rubén, esto hizo que el mirón se acelerara e intente hacer lo que Rubén me decía, pero el mirón eyaculo sin remedio. Llegaron los dos  que venían y detrás mi novio.
-¡Trágatelo todo! Insistió Rubén en voz alta.
Lo intente pero inevitablemente el semen caía por mis labios.
Ya estaba lubricada del todo, y los que habían venido totalmente erectos, incluso mi novio, tomaron posiciones, era una sensación rara, Juan  se arrodillo como uno más, se notaba que aquello le gustaba y le excitaba. Rubén saco los dedos, ya sabía lo que vendría después, volví la cabeza, fue un acto reflejo, pero Juan impidió que siguiera mirando, con las manos me la guio hasta su miembro, estaba ansioso. Note de golpe como Rubén traspasaba mi ano, no la paso entera, su gran barriga daba en mi trasero, aun así no pude aguantar la orina, mucho tiempo reteniéndola, y con esa presión era imposible. Rubén se dio cuenta al instante, me cogió del pelo y tiro para el levantándome, quede de rodillas mirando hacia arriba, lo hizo sin sacarla arrancadme un ápice de dolor.
-¡Mirad esta guerra, se mea de gusto! Exclamo Rubén. Al parecer esto  de la orina le excitaba y no paraba de mover su miembro dentro de mí. Los demás no perdieron tiempo incluido mi novio, se levantaron y comenzaron a sobarme las tetas, Juan mi novio , como uno más , como si no las hubiera tenido nunca, como si yo fuera otra mujer, las besaba y las mordía como si fuera la primera vez, hasta que de pronto paro y acerco su pene para que lo chupara, era la primera vez que lo veía así , no lo dude, quería saber su próximo paso, me vacié entera de orina y  Sentí como Rubén estaba a punto de correrse dentro de mí, no advertí intención de sacarla y en efecto no la saco, su liquido me invadió, acto seguido se levantó y dijo:
-Te toca a ti. Señalando a mi novio con la mirada.
No tardo ni un segundo en cambiarse de posición, en un instante ya la tenía dentro de mi coño, estaba como poseído. En ese momento advertí la presencia de Luisa, acababa de llegar y no parecía dispuesta a quedarse mirando, llego junto a “el más lanzado”, habían estado metiéndose mano pero aquella fiesta improvisada no se la quisieron perder, Luisa imito mi portera al lado de mi de rodillas esperando una de las dos pollas que tenía para mí, mientras “el más lanzado “se dirigió a mi novio:
-¡Déjame a la puta de tu novia, tiene que ser mía ahora!
Juan, la saco y se puso detrás de Luisa que parecía estar ansiosa ya, esta le ofrecía su trasero mientras notaba como me iba entrando en el coño aquella tremenda polla, bastante más grande que la de mi novio, ya la había probado la noche anterior, así que no me extraño, lo que si  me impacto es ver a mi novio en acción con otra, hasta ese momento no había tenido ocasión, mire de reojo a Juan mientras se la iba introduciendo a Luisa. Rubén no se había ido, permanecía allí de pie mirando la actuación de su esposa y la mía, se posiciono al lado de mi ofreciéndomela, todavía flácida, era imposible recuperarse en tan poco tiempo.

 Por otro lado “el más lanzado” seguía con todo su miembro dentro de mi interior, hacia movimiento circulares sin sacarla, eso me deshacía de gusto, advertí que dos mirones más se unieron al grupo, el espectáculo parecía ser de su agrado a juzgar por el movimiento de sus manos sobre sus penes.
 No tardo en correrse el que estaba frente a mí, mi cara y mis labios estaban cubiertos de semen, sentí entonces que me estaban lamiendo, Luisa no desperdicio ni una gota, comenzó a comerme la boca y me deje hacer.
 Era la primera vez, no había tenido experiencia alguna con mujer, pero la cara de excitación de mi novio me animo a seguir, deje que me acariciara los pechos.
El que la tenía dentro de mí empezó a sacarla despacio mientras le pregunto a Juan:
-¿Qué tal tiene el culo tu novia?
Juan lo miro, mientras este introducía dos dedos en él, estaba claramente dilatado, Moví el trasero hacia atrás intentando que no la sacara del todo, pero fue inútil, yo prefería en ese momento tenerla dentro de mi vagina, al parecer no era el plan que tenía él, solo conseguí arrancarle una pregunta un poco incomoda:
-¿Cuántos te follamos ayer noche?
Dos azotes bastaron para obtener mi respuesta
-Sabes bien que erais tres.
No vi ningún gesto de sorpresa en mi novio,  parecía estar bien dentro de Luisa, ya se lo habría contado pensé, de todas formas aquello estaba fuera de control.
Note entonces como me estaba penetrando por el ano mientras Luisa no paraba de acariciarme, aquellos mirones parecía que se  apañaban solos, un alivio para mí , aquella situación parecía no tener fin , pero vi como mi marido y “el más lanzado “ aceleraron era cuestión de segundos, creo que se corrieron los dos a la vez.
Juan no me dio ni un segundo, cogió mi bolso me agarro de una mano y poniéndome en pie me indico con un gesto, que aquello había terminado, yo me fui mirando para atrás, Luisa seguía allí esperando que alguno de los que había llegado le diera placer.
Cogimos nuestras cosas y nos dirigimos a la salida, me puse el blusón, Juan no me dejó ni de quitarme la arena, aunque yo insistí, mi cuerpo estaba impregnado de fluidos, pero le gusto verme así:
-Quiero que me cuentes todo lo de anoche con detalles, pero despacio.
Era difícil, sabía que surgirían preguntas que ni yo misma podría contestar. Una vez subidos al coche, empecé, suavizándolo todo lo que podía, el ocultar aquella travesura no había estado bien, así que le conté lo del karaoke también. Tengo que decir que al contárselo, descuide bastantes detalles, aun así en vez de una reprimenda lo que advertí fue un tremendo bulto en su pantalón, solo salió de su boca una pregunta:
-¿Estas satisfecha ahora mismo?
Bueno, con tanto jaleo, solo me habían follado por la vagina dos esa mañana, no le quise engañar otra vez, así que le dije la verdad, y era que no, seguía aún caliente.
Aunque tenía mucho que contarle los veinte minutos del trayecto fueron suficientes, claro que Juan acabo con una erección de caballo, cuando llegamos al hotel y me baje del coche me miro de arriba abajo:
-Desde luego es que estas espectacular.
Yo necesitaba una ducha urgentemente, y él otra cosa, se apreciaba notablemente.
Eso me reconfortó en gran medida, pero ya sabía lo que me esperaba en la habitación.

Continuara....
Un saludo a todos y ya sabeis, si quereis comentar, pues aquí . Si quereis hacerlo en directo :
Bueno, sin mas que añadir me despido , un beso siempre vuestra....Merche

 


miércoles, 31 de julio de 2013

Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 2. Despedida

Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 2. Despedida

Despedida a los mirones y algo mas, descubrí que no había pasado tan desapercibida como creía, la verdad es que cuando me enteré incluso me gustó. El concepto que tenian de mi era bastante bueno , en el mal sentido de la palabra, claro.


Nos dirigimos a la tienda y por suerte el vestido ya estaba arreglado, pasó al probador, el dependiente se quedó sorprendido, debió pensar que la ropa interior había desaparecido. A Diana ya no le importo que mantuviese la cortina abierta mientras se desnudaba, el arreglo era dejarlo un poco más corto, pero en realidad lo dejaron un poco más corto de lo que yo pensaba. Diana me pregunto que como le quedaba, le dije que bien, pero sabía que cualquier movimiento brusco dejaría al descubierto el final de sus piernas.
 Dimos por finalizadas nuestras compras, por llamarlo de alguna manera y nos asomamos a la playa, intentábamos localizar nuestras respectivas parejas, hicimos unas señas con las manos y enseguida nos vieron.
La gente estaba recogiendo sus cosas, terminaba otro día de playa, comenzaba una noche de diversión. Cuando llegaron a nosotras no dije una palabra de lo sucedido, pero cuando subimos a la habitación a cambiarnos se lo conté todo, todo menos la proposición de Alberto, eso de volver sola me lo tendría que pensar despacio.
 Otra vez delante del armario, no sabía que ponerme, si una ropa más formal u otra más alegre. Al final me decidí por la falda azul cortita, que tan buen resultado me dio. Me fui al baño y me pico la curiosidad, más cantidad  de crema en mí para experimentar de primera mano la sensación que experimento Diana, lo dejé para más tarde y me puse aquella mini que tanto deseo desataba en los hombres, por supuesto el sujetador no me hacía falta así que lo dejé sobre la cama, estaba preparada.
Juan me vio y me piropeo un poco, aquella camisa blanca semitransparente no dejaba mucho a la imaginación, cogió la mochila donde había depositado el alcohol que habíamos comprado esa mañana, nos cogimos de la mano y bajamos a la terraza, la verdad es que yo estaba estupenda.
 La música ya había empezado, pero no era esa la terraza sino la del hotel de al lado a la que teníamos que asistir, decidimos entonces dar una vuelta por la playa. Me quite los zapatos de tacón y empezamos a andar por la arena en dirección al mar.
Llegando casi a la orilla Juan saco una toalla pequeña y la puso en la arena para sentarnos,  después sacó una botella de orujo y dándome un vaso de chupito, me dijo:
-Hay que brindar, llevamos casi una semana aquí y seguimos vivos
.
Nos tomamos un par de chupitos cada uno contemplando la inmensidad que teníamos frente a nosotros, luego me dio un beso largo, profundo de los que no se olvidan, acariciándome los pechos por debajo de aquella camisa anudada que llevaba puesta.
 Entre unas cosas y otras  nos metimos más de  media botella de aquel licor y vimos como la terraza a la que nos dirigíamos se empezaba a llenar de gente,  era la hora de acercarnos  a aquel lugar.
Me acorde de la crema que quería experimentar y sacando  el tubo aplique el producto retirando un poco mis braguitas, al igual que mi amiga Diana puse gran cantidad.
 Juan  se puso de pie, me ayudo a incorporarme y recogiendo después la toalla que metió  en la mochila. Empezamos  a andar hacia la terraza y se acercó por detrás para desabrocharme dos botones de la camisa, comenzaba el juego sin haber llegado a la terraza siquiera.
Estaba bien iluminada, una pista central  y unas mesas rodeando esta pista, para beber y disfrutar de la velada, pronto divisemos a nuestros amigos, los cuatro estaban  compartiendo una mesa con Diana y Alex, al aproximarnos estos se levantaron saludando con un apretón de manos a Juan y el  restregón apropiado para mi persona, nos hicieron sitio en la mesa y nos sentamos con ellos. Diana había elegido el vestido negro, el que fue cortado, apenas cubría nada, por mucho que se estiraba, estando sentada era imposible.
Yo andaba ya caliente, entre los chupitos que me había bebido y la crema que me había untado, me estaba empezando a hervir la sangre, Juan me puso la mano encima de mi pierna, no paraba de acariciarla cada vez subía más, termine facilitándole el trabajo  abriendo las piernas un poco. Esto no pasó desapercibido para los que estaban sentados  enfrente, me excitó más aún, estaba segura de que se me veían las bragas, pero yo necesitaba más.  Me levente y me fui al servicio, tenía que quitármelas, necesitaba  sentir el contacto directo de la mano de Juan sobre las partes más íntimas de mi ser.  Cuando me las quite aproveche para untarme un poco más de aquella crema que tanta calentura provocaba en mi cuerpo. Volví  enseguida  a ocupar el mismo asiento y Juan no tardo en repetir las mismas caricias, solo que ahora no se detenía en el borde de mi coño y yo me habría libremente de piernas para facilitar su empeño.
Esto nuestros amigos los mirones lo tomaron como un regalo y sin querer depositaban sus miradas entre mis piernas. Juan debió darse cuenta de mi estado, decidió sacarme a bailar, no era cuestión de acabar follando allí mismo que era lo que estaba a punto de ocurrir.
 No era una música muy lenta,  pero a mí me apetecía en ese momento enseñar mis pechos, así que levante mis brazos lentamente para rodear el cuello de Juan y la camisa hizo lo demás  al alzarse de delante dejo al aire mis pechos que yo arrime fuertemente contra Juan, el espectáculo ya había empezado, nuestros amigos los cuatro mirones de la playa ya nos conocían, solo disfrutaban del espectáculo, pero Alex y Diana se quedaron embobados. Uno de ellos le pidió a Juan el cambio y éste acepto, no cambié de posición ante la mirada de sorpresa del mirón apreté mis pechos contra él, era evidente mi turbación y la temperatura que iba alcanzando mi cuerpo.
El vejete mirón comenzó a masajear mi trasero con una mano, bajándola de mi cintura y con la otra  acariciaba la parte baja de mis pechos, disimuladamente,  pero sin oposición por mi parte. Yo veía a Juan que conversaba con otro desconocido de la mesa de al lado, pero sin quitarme ojo, me conocía muy bien, sabía que estaba a punto de explotar.
De pronto Juan y el desconocido se levantaron y vinieron hacia mí, evitaron así un desenlace escandaloso en medio de la pista de baile, íbamos a tomar algo en la barra,  no era lo que yo necesitaba  en ese momento,  pero me hizo pensar que en el lugar donde estábamos  lo único que conseguiría  seria la expulsión de dicha terraza.
Otro chupito, el desconocido saco la conversación de las habitaciones  del hotel, que si eran muy buenas, que tenían frigorífico con bebidas, un baño excepcional, señalando una habitación en especial , estaba debajo de la de los mirones, yo pensé que me había reconocido, después me saco a bailar, ahí si me lo confeso:
-¿Así que estas aquí  con tu novio?¿Pues sí que ha cambiado tu novio!
-No le digas nada por favor, no sabe nada, de la otra noche. Le conteste yo.
Aprovecho para arrimarse un poco más y acariciarme.
En ese momento divise a Diana, la estaban sacando a bailar los mirones, se turnaban con ella, Alex, era tan inocente que no se enteraba de que la estaban sobando a conciencia. Claro que mi novio también la vio y fue a por su parte. Me quede bailando con aquel hombre en el otro extremo de la pista.
-Ven que te voy a presentar mi compañero de habitación. Me dijo
Me cogió del hombro y nos acercamos a otro desconocido para mí. Después de las presentaciones me propusieron ir a ver la habitación e insistieron.
-Bueno, pero cinco minutos, mi novio me echara de menos. Desde luego la estrella más que tenía el hotel  se la merecía, escaleras de mármol, barandillas de madera  y ascensores amplios, aunque el ascensor no lo utilicemos, subimos por las escaleras.

Llegamos a la habitación, a mano izquierda el baño, bastante grande por cierto, a continuación dos camas  y la terraza  al fondo que fue donde nos dirigimos, desde allí se podía ver la terraza con la gente bailando, se oía la música como si estuviera al lado de nosotros.
Decidí entonces probar lo blandita que era la cama, es lo que se suele hacer cuando pasas a la habitación de un hotel:
-¡Que blandita es! Exclame
Al botar en la cama, la falda se subió ya apreciaron que no llevaba nada debajo, por si quedaba alguna duda.
-Sí,  pues si es cómoda. Y sin bragas más. ¡Jajajaja!. Contesto uno de ellos
 Inmediatamente el que había bailado conmigo, me invitó a bailar en la terraza con la excusa de no haber terminado la pieza anterior, acepte mientras el otro se dirigió al frigorífico para sacar unos vasos y un poco de hielo.
 Estaba sola en la terraza con un desconocido que no se detenía  por nada, comenzó agarrándome por la cintura, pronto su mano izquierda bajo hasta mi culo y fue recogiendo mi falda hasta poder  tocarlo sin prenda alguna de promedio-
-La otra noche me quede con ganas d tocar este culo Me dijo al oído.
 El tono de su voz mientras me acariciaba el trasero me produjo tal placer que no me di cuenta de que estaba desabrochando los pocos botones que quedaban en mi camisa. En unos instantes mis pechos quedaron desnudos, al aire. Comenzó a besarlos  sin parar, noté que me estaba desabrochando la falda, pero no hice nada para impedirlo. La falda cayó irremediablemente al suelo y solo tuve que echar los hombros para atrás para que la camisa hiciera lo mismo, quede totalmente desnuda subida en los  tacones.
 La pista de baile no estaba lejos, no lo suficiente, estaba segura que se podía ver mi silueta desnuda ante la luz de la habitación, mi compañero de baile seguía propinándome caricias por todo el cuerpo y yo ya no era dueña de mi misma.
-Seguro que te gusta estar desnuda en la terraza y que te vean todos.
-Si le conteste .Mientras se colocaba detrás de mí quedando así totalmente expuesta
 El otro desconocido vino entonces en mi ayuda, cogiéndome de la mano  y llevándome hacia la cama para que me tendiera, se apodero de mi boca dándome un largo beso mientras el otro me abría las piernas para trabajar despacio mi clítoris con su lengua, no había prisas, una calma placentera invadió el ambiente, el placer se instaló en esas cuatro paredes, no había motivo para acelerar ese momento,  cuando retiro uno su boca de la mía me pregunto:
-¿Seguro que tu novio no sabe nada?
-  No, no sabe nada, Salí sola esa noche. Respondí yo.
- ¿Y de las fotos que andan circulando?
Me aclarara esa pregunta muchas cosas.
-No las fotos tampoco las ha visto. Le dije mientras me corría, la otra no paraba con su lengua.
-Entonces no sabe lo puta que eres. Prosiguió
Yo intente aclarar un poco la cosa.
-A él le gusta que me vean, le gusta subirme la falda, estas son las primeras vacaciones en lo que hago esto. Intente aclarar. Pero ya tenía la polla del desconocido dispuesta, no me dejo proseguir con mi explicación, estaba totalmente erecta y a mi disposición. Solo tuvo que abrirme un poco la boca para que yo comprendiera  que la necesitaba meter dentro, lo hizo despacio para que yo acariciara su punta con la lengua cuando iba entrando.
 El otro me metió su polla de golpe, consiguió romper aquella calma de un flechazo, me corrí a la primera embestida, era tanto el placer que parecía que mi cuerpo flotaba encima de aquella cama. , se notaba que era un experto, la metía de golpe y la sacaba despacio, me estaba volviendo loca, mientras yo seguía chupando cada vez más deprisa. Yo apreté los músculos de mi vagina intentando  retener aquella polla que me estaba dando placer y lo que conseguí fue una pronta eyaculación por su parte, pero enseguida cedió su sitio al que tenía ocupando mi boca, no se lo pensó, en un instante ya la tenía toda dentro. De momento se abrió la puerta, era otro individuo.
Pedí una explicación no sabía cuantos amigos eran, me dijeron que estaban todos.
 Le indique con el dedo índice al otro desconocido que se acercara, ya sabía lo que quería, se la fue sacando mientras se aproximaba y la introdujo en mi boca sin siquiera pararse. Yo continúe chupando, lamiendo, todo me parecía poco.
 El desconocido que me estaba follando no tardó mucho en correrse, entre la chupada que le di y lo jugoso que tenía el coño se deshizo en un alarido de placer. Pronto el otro quiso ocupar su puesto pero el que acababa de fallarme lo  paro diciéndole:
-Espera que queda una sorpresa, esta puta que lleva toda la semana enseñándonos su culo por la terraza es hora de que nos lo dé.
 Me dio la vuelta y doblo mis piernas y mi culo quedo indefenso. No lo dudo un instante, el desconocido me penetro por detrás, pero no sentí nada de dolor, esa crema era especial, ni siquiera al principio, consiguió metérmela entera sin esfuerzo aparente, estaba totalmente dilatada.
-¿Parece que te gusta? Me pregunto.
-Sí, si me gusta, ya lo sabes. Le respondí.
 Paso su mano por debajo y continúo acariciándome el coño mientras se movía, no sé cuántos orgasmos tuve, no los podía contar, no daba tiempo. Exploto dentro de mí, dejando caer su cuerpo contra el mí, sin duda  quedo sin fuerza, un instante de flaqueza que muchos hombres tienen después de correrse. Me dio un beso en la espalda y se levantó. Yo quede inmóvil, también necesite un momento para recuperarme de tanto orgasmo incontrolado, el tiempo necesario para que los desconocidos prepararán unos combinados, cosa que yo agradecí, bueno , más bien mi cuerpo, que estaba sudoroso.
 Bebí el primer cubata de dos tragos, lo que tardaron en ponerme otro, salimos los cuatro a la terraza yo me enrolle una sábana y nos fumamos un cigarro, no había mucho que decir, todos estábamos satisfechos. Pase para vestirme pero sin prisas, había perdido la noción del tiempo.
Sin más me despedí un beso a cada uno y bajé en dirección a la verbena, mi novio ni se había enterado, seguía bailando y observando a Diana que no paraba de enseñar su trasero. Alex seguía sin enterarse de nada. Mientras Diana iba cambiando de manos cada quince segundos. Avise a Diana de que se le estaba viendo las braguitas, su reacción me extraño un poco, en vez de parar de bailar se movía mas todavía

 Le dije a Juan que quería terminar la fiesta, estaba un poco cansada, había sido un día bastante largo, vi que Juan  se lo estaba pasando bien así pues le pregunte si quería quedarse, yo me iría sola, pero no quiso, nos despedimos de todos y nos dirigimos a nuestro hotel, subimos a nuestra habitación sin pararnos en ningún sitio. Había estado bien el día yo por lo menos estaba satisfecha. Esa noche dormimos abrazados toda la noche. No sé cómo termino la noche para Diana, pero se lo estaba pasando en grande.

Tan solo un beso para cada uno, sois muchos
y un abrazo , hasta siempre y para siempre  vuestra....Merche

 https://www.facebook.com/ElMundoProhibidodeMerche

viernes, 26 de julio de 2013

Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 1. Crema Milagrosa

Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 1. Crema Milagrosa

Vacaciones en Mallorca.Dia 5 .Parte 1. Crema Milagrosa--La reación que producia esta crema en Diana era espectacular, hasta yo me quede sorprendida y los mirones no pierden el tiempo.

Habían sido cuatro días de locura continuada. Disfruté como nunca había imaginado, no solo eso, sino que cada aventura me llevaba otra más excitante todavía. Gori, Gori, repetía en mi cabeza, como dominar a esta bestia, Gori Gori...Diana...Gori...Diana...Diana En mi cabeza ya se estaba preparando un plan para darle a Diana lo que se merecía. Diana había pedido guerra y yo no la defraudaría, tendría su bestia correspondiente.
Llegamos al hotel sin darme apenas cuenta. Subimos a la habitación y yo le pedí a Juan que al día siguiente no hiciera planes, quería un poco de tranquilidad, había superado todas las expectativas para esas vacaciones. Mientras me preparaba para una ducha Juan me dijo que iba a por comida china, que hoy cenaríamos en la habitación.
 Juan tardo aproximadamente veinte minutos. Cuando llegó me comentó que se había encontrado con Alex y Diana, que había estado hablando con ellos. Nos habían propuesto ir juntos el sábado a la disco latina que había por allí al lado, que el sábado estaría más animada. Bueno, pensé yo, era jueves, tenía todo el viernes para descansar. Cenamos tranquilamente y me dispuse a descansar, disfrutar de una noche tranquila no me vendría nada mal.
 Me desperté al día siguiente, abrí los ojos y Juan no estaba, mire el reloj, marcaba las diez de la mañana, encima de la mesita de noche un ramo de flores con una nota "Gracias por ser como eres, tu admirador Ricardo".
 Me sorprendí, Ricardo había estado aquí, yo por supuesto estaba desnuda, solo una sábana desordenada tapaba algunas partes de mi cuerpo.
 Sin haberme movido apenas en diez minutos, oí como abrían la puerta, eran Ricardo y Juan:
-Hola Merche, te ves esplendida. Esto me lo ha recomendado Ricardo, es para después de lo que tú ya sabes. Continuó explicándome Juan, dejando un tubo de crema encima de la mesita.
-Hola preciosa, gracias por la maravillosa tarde que nos diste ayer. Me dijo Ricardo, portando una bandeja con mi desayuno que dejo encima de mis piernas.
 Yo no contesté a ninguno estaba sorprendida, no era lo que yo buscaba, una relación continuada con Ricardo, me parecía peligrosa en aquel momento, pero pronto mi mente empezó a trabajar, con un par de palabras le podía dar la vuelta a la situación. Pensé entonces en Diana, mientras tomaba el desayuno, un plan se desarrollaba en mi cabeza.
 Ellos salieron a la terraza y se encendieron un cigarro, yo aproveche para darme la crema en mis partes íntimas, estaban como nuevas, la crema que me puso Ricardo sin duda era bastante buena, mientras tanto mi cabeza daba vueltas a tres nombres.
Ricardo me llamo  en ese preciso momento:
-Merche ven aquí con nosotros.
Yo lo dude un instante, pero fui, rodee mi cuerpo con una sábana y  me quede en el umbral de la puerta, no quise salir a la terraza, demasiado expuesta. Además Diana y Alex podían estar en la terraza contigua, tampoco había terminado de darme aquella crema. Ricardo me explicó entonces que aquella crema debía repartirse por dentro de mí, me cogió por un brazo y me hizo salir. Me quede paralizada mientras el introducía la mano entre la sabana para untarme la crema, mi movió permanecía quito mirando cómo me iba cambiando la cara por la calentura. Note entonces que sí, que en la terraza contigua había gente, los paneles biselados dejaban ver el movimientos de sombras, Casi estaba a punto de correrme cuando llamaron a la puerta.
 Ricardo eme dijo que fuera a abrir, pero se quedó con la sabana en la mano. Mire a mi novio esperando una respuesta que por supuesto no apareció. Demasiado caliente para oponerme.
Pregunte quien era primero:
-¿Quién es?
-Alex. Me respondió una voz, estaba desnuda completamente. Juan y Ricardo vinieron  hacia mí, se metieron en el aseo mientras Ricardo me decía al oído:
-Quiero que seas muy mala.
Abrí la puerta despacio, Alex se quedó asombrado seguramente no esperaba verme así.
-Bajo para la playa, oí voces y pensé que estabais aquí, Diana ya fue hace tiempo a coger sitio. Me dijo Alex mientras miraba mis pezones rectos por la calentura que llevaba en ese momento.
-Estoy sola, habrá sido la televisión, ¡pero pasa y ves nuestra habitación!
Me di la vuelta y avance hasta la cama, note como no apartaba su mirada de mi trasero Me senté en la cama y el siguió avanzando hasta la terraza, no sé si para asegurarse que no había nadie o para mirar si veía a Diana.
 Divise entonces a nuestro amigos los mirones, seguían haciendo fotos, fue la chispa que me faltaba, me decidí, me acerque a la puerta de la terraza y me puse de rodillas, cuando Alex se dio la vuelta se quedó parado, pero no le di tiempo a reaccionar, le baje el bañador y allí estaba mi premio, solo cuatro lametones y se puso a tope. Comencé a chupar con fuerza pero me di cuenta que en esa posición no saldría muy bien en las fotos, así pues Salí a la terraza girando cuarenta y cinco grados a mi derecha, así tenia controlados a los mirones y a Ricardo y Juan que miraban desde el servicio, Alex creía que estábamos solos y su excitación subió tanto que tardo solo dos minutos en correrse. No era mi intención, pero era tan tímido que sobrepase sus límites sin darme cuenta.
Alex hasta me pidió perdón por correrse en mi boca, se despidió con un “abajo nos vemos” y salió casi corriendo... Acto seguido llamé a Juan para hablar con él y le dije:
- Tienes que pedirle a Ricardo que el sábado lleve a Gore a la disco latina. El me devolvió una mirada picara y fue al servicio a comunicárselo, mientras salían de la habitación.
 Me fui a lavarme un poco y me puse la ropa interior, después una blusa ajustada de flores, un escote bastante pronunciado, con dos tirantes y una falda blanca corta, por encima de las rodillas.

 Me apetecía pasear por la playa, así se lo dije a Juan. Cuando llegamos abajo Ricardo se despidió con un hasta pronto y nosotros nos dispusimos a pasear por la orilla de la playa mojándonos los pies.
 A lo lejos distinguí a Diana y Alex, cuando nos acercamos un poco más, enseguida nos vieron y saludaron, ella llevaba su bikini rojo, pero claro sin su parte de arriba, parecía que no le daba ya importancia a enseñar sus pechos, nos acercamos un poco más y ella me comentó que quería ir de compras esa tarde porque no tenía ropa adecuada para ir a la disco, me invito a acompañarla de tal manera que no pude negarme, mientras tanto yo veía que Juan se quedaba bizco, la verdad es que tras la aventura en el servicio Juan y Diana ya no disimulaban su atracción sexual.
 Continuamos nuestro camino y Juan me propuso tomar algo en el chiringuito, empezaba a hacer calor y accedí gustosamente, pedimos un refresco mientras echábamos un vistazo al mar.
Alguien me dio en la espalda, me volví y eran los cuatro mirones, un saludo cada uno, un beso y un apretujón, estos individuos no escatimaban esfuerzos en provocar el roce, cualquier excusa valía para acariciar mis pechos y mi trasero. Nos contaron que era el último día de su estancia y nos invitaron a unas copas por la noche, en la verbena que hacia la terraza de su hotel, tendríamos que ir, la verdad es que no habíamos pasado ninguna noche en esas fiestas que proponen los hoteles de la playa, al menos los dos juntos, a mí me dio un poco de corte, podría haber alguno que me reconociera y Juan todavía no sabía nada de esa noche.
 Uno de ellos colocó su mano en mi cintura y en unos instantes ya me estaba tocando el culo, ya no se cortaban un pelo, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, al parecer aquella crema que me puse estaba surtiendo efecto, el masaje que éste me estaba proporcionando me estaba poniendo a mil, me estaba subiendo la falda, esquivando como pude me senté en un taburete, mirando a la playa me sentía más segura , detrás quedaba la barra, los mirones seguían insistiendo , sobre todo uno, acariciaba mi pierna subiendo hasta donde se acababa, una y otra vez, entonces vi a Alex no me quitaba ojo,,. Al principio retiraba su mano, pero luego le deje hacer, Juan  entonces se aproximó a mi oído y me dijo:
-¡Quítatelas, lo estas deseando!
La verdad era que sí, entre el masaje al untarme la crema, Alex que no aguanto nada  y el calor que me subía por mi interior debido a la crema dichosa, estaba para reventar, solo tuve que hacer unos cuantos movimientos para dejar bis braguitas a la altura de mis muslos, el circulo que habían hecho alrededor de mi me ocultaba de la gente. Tampoco hizo mucha falta , aquel viejo mirón en cuanto vio la maniobra tiro hacia abajo y se las guardo como un trofeo, mi novio procedió entonces a desabrocharme el sujetador, aparecer le estaba gustando aquella situación, también porque vio que Alex no se perdía detalle, el bullicio de la gente encubría nuestro juego , el sujetador salió por debajo de la blusa mientras el viejo me hacía correrme con sus dedos, tuve que parar aquello,  ni era el momento, ni el sitio adecuado, no le deje seguir, era capaz de cualquier cosa en ese momento. Le propuse a Juan dar una vuelta a la manzana, para calmar el ambiente, no era hora de comer todavía.
 Terminamos nuestros refrescos, nos despedimos de ellos hasta la noche y colocándome (más bien descolocándome) la falda logré dejarla a mi gusto, a la altura de mis muslos, comencé a mover mis caderas y empezamos a caminar. No me di cuenta hasta que lo vi, estábamos prácticamente al lado del palacio de Marivent, cosa curiosa, casi enfrente, una tienda que cerraba a las diez de la noche, tenedores de plástico, etc., y alcohol, de todas las marcas que podíamos imaginar, pillamos dos de crema de orujo, dos de wiski y un paquete de seis vasos de chupito. Si la noche se daba mal, ya teníamos con que alegrarnos el cuerpo.
 Cuando llegamos al hotel subí a la habitación, mientras él se fue a coger mesa al comedor, pensé en darme crema otra vez, dejé la bolsa con la bebida y cogí el tubo. La verdad es que era un tubo raro, sin especificaciones, parecía tener un nombre alemán, lo cierto es que desde que me lo apliqué por la mañana cualquier roce aumentaba notablemente mi calentura, me unte un poco y lo metí dentro del bolso.
De pronto llamaron a la puerta, pensé que era mi novio, algo que se le habría olvidado, abrí la puerta sin preguntar. Era Ricardo:
-Hola Merche…lo que me pediste esta mañana tiene su precio…
Diciendo esto saco una tela y me vendo los ojos, me cogió del brazo y me llevo a otra habitación, en la misma planta, alguna habitación que quedo vacía esa mañana, pronto advertí la presencia de más gente, no estábamos solos, alguien me desnudo mientras Ricardo me decía al oído:
-Recuerda que tu novio te entrego a mí.
-Sí. Le respondí yo.
Seguidamente doblo mi cuerpo hacia delante y sentí que algo quería entrar dentro de mi boca, debía estar bastante grueso, su barriga me daba en la cabeza cuando la paso toda dentro, solo me dio tiempo a darle cuatro o cinco chupadas, note su presencia detrás cuando metió dos dedos en mi ano para dilatarlo, pues la mano para impedirlo, un acto reflejo que me costó un azote en el trasero:
-¡Quieta, puta! Escuche una voz que no reconocía. Comprendí que ese hombre estaba excitado a tope. Siguió hablando pero ya no se dirigía a ni:
-Parece que está bastante buena y un poco rebelde, como a mí me gustan.

 No era muy delicado que digamos, la introdujo toda de golpe sin vacilar, con movimientos cada vez más acelerados a la vez que azotaba mi trasero sin piedad, solo tardo un par de minutos y todo acabo, me había usado para aliviarse, no conto conmigo para nada. Ricardo me dio mi ropa y me acompaño a mi habitación sin dejar ponérmela, no entendí nada.
Me coloque la ropa, tenía el trasero rojo y baje a comer, ya estarían echándome de menos. Cuando pasé al comedor allí estaban los tres, mi novio como de costumbre medio embobado por los encantos de Diana, cualquier movimiento que ella hacia era motivo para desviar su mirada del plato.
 Yo pensaba que Diana iba a montar otra escenita, pero no, llevaba puesto el mismo pareo y la parte de abajo del bikini, aparte de las miradas provocativas hacia mi novio durante la comida, entre chistes y comentarios no pasó nada, yo mientras buscaba el desconocido que me acababa de follar por detrás el culo, por lógica tendría que estar allí. Terminamos de comer y subimos a la habitación, quería descansar un poco más antes de ir de compras, no le dije nada a mi novio, eso de los azotes no era para comentarlo.
 Un par de horas de siesta, me levante como nueva, me puse el blusón con aberturas en los lados, el que me compró Ramón, un cinturón para subirme las aberturas hasta donde yo quisiera,  unas braguitas y unas sandalias blancas de tacón, no necesitaba más, estaba cómoda y fresquita, cogí en bolso y llame a su puerta, Diana ya estaba preparada y salimos del hotel. Me di cuenta de que practicaba una competencia disimulada, si yo movía las caderas, ella un poquito más, si se movían mis pechos, ella los movía un poquito más, despertó mi curiosidad por saber hasta dónde podría llegar.
 El destino había dejado en mis manos vestir y preparar a la presa que iba a devorar la bestia, iba gustosa a desarrollar mi trabajo.
 La primera tienda, ya me conocían, había ido más de tres veces en cuatro días, los dos dependientes nos saludaron, de allí era el blusón que llevaba puesto.
-Buenas tardes, que desean. Preguntaron.
-Algo fresquito, para la noche. Respondió Diana.
 Sacaron tres vestidos largos.
-¡No, no, cortos para bailar! Aclaró Diana.
 Nos enseñaron algunos para elegir. Ella eligió uno azul cortito y otro negro no mucho más largo, con un poco de vuelo. Yo no los hubiese elegido mejor para mis planes. Fuimos al probador y se desnudó, tenía un cuerpo espectacular y unas curvas de escándalo. Se probó el azul y luego el negro, me pregunto que como le quedaban. Bien le dije yo, el negro un poquito largo.
 El dependiente, que estaba boquiabierto, pues yo había mantenido abierta la cortina que hacía de puerta en todo momento, al oír mi comentario vino hacia nosotros para ofrecer un arreglo gratuito de la prenda, ella acepto, en una hora estarían las prendas listas. Yo le advertí a Diana que aquellos vestidos eran muy finos y que la ropa interior se le iba a notar, a lo que ella respondió:
-Con usar ropa interior oscura o no usar ninguna se soluciona el problema.
 Me lo estaba poniendo en bandeja. Toda los tabúes que tenía desaparecía cuando Alex no estaba presente. Iba ella solita a la boca del lobo. Esperaba que las compras se alargaran un poco más, pero no fue así, en la primera tienda que habíamos entrado se acabó todo, se puso el vestido azul dándolo por estrenado y salimos en dirección a un bar que había frente a la tienda. El vestido azul que llevaba si era fresquito, era tan fresquito que se transparentaban sus bragas y su sujetador, cuando pasamos al bar, al trasluz de la puerta era como si no llevara vestido.
 Pedimos dos cervezas y fuimos al servicio a retocarnos, yo le comenté que se le transparentaba su ropa interior y ella se la fue quitando, primero el sujetador, ya no se le verían las tiras de los hombros de éste, después sus braguitas deslizándolas por sus piernas hasta el suelo.
 Abrí mi bolso sacando un pintalabios y ella vio el tubo de crema misterioso, me pregunto, para que era. Yo le conteste que era un relajante, que me dejaba como nueva. Atrevida como era ella, cogió el tubo y se aplicó una cantidad considerable, terminamos de componernos y salimos dispuestas a degustar una cerveza, me senté en la primera mesa a la derecha de la salida del servicio, ella fue a por las dos cervezas a la barra, diez metros de pura exhibición, era imposible no mirarla, el movimiento exagerado de sus caderas provocaban un movimiento acompasado de sus pechos, parecían moverse libremente dentro de ese vestido semitransparente. Era inevitable que atrajera la mirada de alguno de los paisanos que estaban mirando el futbol en el televisor, una vez sentada Diana en frente de mí, observe que entre aquellos hombres conocía a dos eran los del karaoke, ya me había olvidado de ellos,  solo tardó un minuto en acercarse un paisano a presentarse:
-Hola, soy Antonio, te he escuchado y no pareces de aquí. Preguntó dirigiéndose a mí.
-No, soy del centro de la península. Respondí haciéndome la loca.
 Antonio pidió tres cervezas más y las trajo a la mesa, Diana le hizo un sitio, para que se acomodara, no sé si lo hizo a propósito, pero al retirarse subió tanto el vestido que se hizo evidente que no llevaba bragas, acto que envalentonó a nuestro nuevo amigo. Mientras me explicaba, que era de Bolaños de Calatrava, un pueblo de Ciudad Real, que fue allí de vacaciones y se quedó a vivir, estaba metiéndole mano a Diana que no oponía resistencia alguna, yo apreciaba como se iba abriendo de piernas más y más debajo de la mesa, su cara se iba transformando poco a poco, sin duda la crema que se había puesto estaba empezando a hacer efecto, estaba saliendo la putita que tenía dentro. Antonio subió su mano hacia los tirantes del vestido y los apartó, dejó los dos pechos al aire, tenía los pezones de punta, Diana estaba a tope y Antonio lo sabía.
-¡Ve al servicio y desnúdate! Le ordenó.
 Me quedé perpleja, Antonio se fue en dirección a la barra y Diana se levantó sin decir palabra. Estaba tan caliente que parecía que no tenía voluntad. Pase a ser una mera espectadora, nadie me dijo nada. Me moví de asiento para ver lo que ocurría en el servicio pues ni la puerta cerró al entrar, vi como deslizo su vestido hasta el suelo, lo recogió y lo dejo encima del lavabo. Al momento apareció Antonio con un amigo y entraron los dos al servicio, la cogió por detrás mostrándole los pechos puntiagudos a su amigo que enseguida saco su polla de las bermudas que llevaba y la empezó a mover. No había palabras, ella sola doblo su cuerpo para saborear esa polla desafiante, no le hicieron falta indicaciones, sabía perfectamente lo que ellos querían y se lo iba a dar.
Antonio inmediatamente comenzó a follarla por detrás, no tardaron en llegar los jadeos de Diana que perecía estar fuera de sí, agarraba esa polla con fuerza como si se le fuera a escapar, yo quede inmóvil, como si no estuviera allí.
 Termino Antonio sin sacarla, dentro de ella y su amigo ocupo su lugar, siguieron los jadeos mientras Antonio abandonaba los servicios captando mi atención, se dirigió hacia mí y se sentó a mi lado para terminar su cerveza.
- La próxima vez que quieras follar, ven sola, no distraerás mi atención.
 Me dijo al oído mientras me acariciaba los muslos.
- Te he reconocido desde que entraste por la puerta, también estuve aquella tarde en la discoteca que fuiste con tu pareja y me quede muy caliente. Me aclaro momentos después.
 Me di por invitada si algún día me apetecía volver. Los jadeos pararon y el amigo de Alberto salió del servicio, Antonio se levantó y junto con su amigo abandonaron el local. Yo me levante y fui al servicio, allí estaba Diana recomponiéndose el vestido, queriéndose disculpar por su comportamiento. Hasta me hizo prometer que no se lo diría a Alex. Comprendí que Diana estaba en mis manos desde entonces y descubrí que también me gustaba ver desde fuera esas situaciones, estaba muy caliente y el modo en que me había hablado Antonio me puso más todavía.
 Diana se colocó el vestido como pudo y salimos a la calle a que nos diera un poco el aire, iba temblorosa, como si no se creyera lo que acababa de hacer, me confeso que con dos a la vez no lo había hecho nunca.
Un beso a todos, gracias por los correos os aseguro que los leo todos e intento contestarlos.
Me despido, como siempre, vuestra.... Merche